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El gobierno de Tabaré Vázquez sabe manejar los suspensos y los equilibrios. Pero en algún momento se deberá decidir. En este caso la disyuntiva será Brasil o Estados Unidos. Esa decisión no implicará necesariamente cerrar las puertas totalmente a uno de los gigantes, pero sí jugarse por las propuestas comerciales con terceros países que ellos ofrecen o prometen.

A diferencia de lo que sucedió durante la primera administración, en la que Brasil no tuvo un peso destacado en la agenda diplomática, Vázquez empieza este gobierno dándole mucha importancia al vínculo con Dilma Rousseff. El presidente intenta aprovechar la buena relación que le legó José Mujica (al menos hasta la publicación del libro Una oveja negra al poder) con la presidenta norteña y con el exmandatario Luiz Inácio “Lula” Da Silva.

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Vázquez viajará mañana a Brasilia y allí se juega una parada importante en los aires reformistas del Mercosur que pretende impulsar.

El objetivo es que Rousseff apoye cambios en el bloque que den flexibilidad a los socios para negociar acuerdos con terceros países. Ergo, presionar a Argentina para que permita avanzar en Tratados de Libre Comercio (TLC), ya sean bilaterales o multilaterales con países extraregión.

China sí o no

En el período enero-abril Brasil fue el principal destino de exportación de los productos uruguayos. Las ventas a ese país ocuparon 15,6% del total de las colocaciones, mientras que EEUU se situó en el cuarto lugar abarcando 6,7% de las exportaciones totales.

Si se toman en cuenta las importaciones, Brasil es el segundo país de donde más se importa (15,1%), mientras que EEUU es el cuarto (8,8%), según datos de Uruguay XXI.

Si bien el vínculo comercial bilateral es importante, lo que está en juego es más que eso. Y el factor distorsionante es China.

Lo que ofrece EEUU

La oferta principal para Uruguay, de parte de Estados Unidos, es el Transpacific Partnership (TPP), un grupo al que los norteamericanos se quieren sumar para poner un pie en Asia, en lo que muchos consideran una alianza contra China.

A Uruguay ya lo sondearon para entrar al TPP una vez que se complete la fase de negociación actual. El Congreso de EEUU está enfrascado en estos días en un debate para aprobar el “fast track”, una vía rápida para aprobar todo lo que se negocia en el TPP. Las diferencias más fuertes están a la interna del Partido Demócrata.

A finales de julio del año pasado, en medio de la campaña electoral, la entonces embajadora de EEUU, Julissa Reynosso, se reunió con todos los candidatos para que tuvieran clara la intención de su país de sumar a Uruguay en la siguiente fase de negociación.

Primero intentarán cerrar el acuerdo entre Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam, que son los que negocian desde hace años.

Luego se podrán incorporar Uruguay y Colombia de la región, por ejemplo.

El peso de ese bloque, si se llega a concretar, es inmenso. El comercio de esas economías representa el 29,8% del PIB mundial, el 15% de las exportaciones y el 17% de las importaciones globales.

Vázquez, cuando fue consultado en un foro con el resto de los presidenciables sobre el TPP contestó: “Son tratados que están comenzando a funcionar y cuyos ingredientes profundos no están definidos y no conocemos. Los tenemos que seguir de cerca y si llega el momento y es oportuno para Uruguay, consideraremos la oportunidad de incluirnos en estos tratados”.

El ministro de Economía, Danilo Astori, disertó el 28 de abril de este año en una charla en la Cámara de Comercio Uruguay - Estados Unidos dijo que el país “no puede desaprovechar” las “oportunidades” que ofrecen los tratados como la Alianza del Pacífico, el TPP o el TLC con la Unión Europea.

El expresidente José Mujica, nunca se mostró totalmene encontra de un acuerdo como el TPP, pero sí fue crítico de la actitud de EEUU de forzar este tratado como algo en contra de China.

Lo que ofrece Brasil

La noticia de ayer en Brasil fue la visita del primer ministro chino, Li Keqiang a Dilma Rousseff. Brasil es cada vez más un aliado de China. Además de compartir el grupo de los BRIC.

Por tanto, lo que está claro es que no sería compatible para Uruguay sumarse a un acuerdo en contra de China como el que promueve EEUU y además seguir aliado a Brasil.

El camino que puede ofrecer Rousseff es ayudar a Uruguay –además de por la vía bilateral– a negociar mano a mano (dado que el Mercosur por las trancas de Argentina no lo ha podido hacer) un tratado de libre comercio con Europa.

En el gobierno uruguayo están confiados en que estas señales de apertura de Brasil puedan dar sus frutos. Por eso, con un discurso latinoamericanista es la apuesta más fuerte que realizan.

Por las dudas de que suceda lo de siempre y los aires reformistas del Mercosur terminen en un fracaso, no cierran la puerta de EEUU, para encontrar vínculos comerciales a través del Pacífico con Norteamérica, Asia y otros socios regionales.

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