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Las transformaciones que están ocurriendo en China siguen asombrando y permiten nuevas reflexiones. Y hay números o datos que escapan a la escala de un país como Uruguay. Una reciente investigación del periodista Ian Johnson, de The New York Times, aporta algunos. China está desarrollando un plan integral con el objetivo de trasladar en los próximos 12 años a 250 millones de habitantes rurales a ciudades y localidades recién construidas. Cuando lo concreten, los nuevos residentes urbanos en China serán aproximadamente igual cantidad que toda la población urbana de EEUU.

Por todos lados se ven retroexcavadoras nivelando aldeas de antiguas dinastías, donde ahora brotan rascacielos sobre planicies polvorientas y en pendientes cubiertas de verde.

Está prevista una inversión estatal enorme en la construcción de rutas, hospitales, escuelas y centros comunitarios nuevos, que alcanzaría a US$ 600.000 millones por año hasta 2025.

A ello habrá que agregar mucho dinero al presupuesto para pagar la educación, la salud y las pensiones de los ex productores agrícolas.

En la década de 1980, alrededor de 80% de los chinos vivía en el campo, en parcelas que a veces no superaban la hectárea. En la actualidad, 47% permanece en el campo. El cambio no tiene marcha atrás.Si bien no todo lo que reluce es oro –hay chinos que ahora en la ciudad ganan salarios de supervivencia– son muchos millones los nuevos consumidores de alimentos que cambiaron el trigo por los rascacielos en China. Es una buena oportunidad para la producción de alimentos.
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