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Las pérdidas productivas que causan algunas enfermedades en los cultivos de invierno pueden obviarse con un manejo inteligente, que debe efectuarse desde antes de la siembra, explicó la ingeniera agrónoma Silvia Pereyra, de la estación experimental La Estanzuela del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Esta profesional (fitopatóloga), en el marco de la jornada técnica sobre cultivos de invierno que organizó Syngenta en el Radisson de Colonia del Sacramento, dijo a El Observador Agropecuario que cuánto se achique el daño gracias a un manejo adecuado “depende de la enfermedad problema o de la combinación de las enfermedades que debemos controlar”, no obstante citó que por ejemplo en trigo “en el caso de las manchas y de la roya podemos llegar a disminuciones de rendimientos del 50%, y en casos de roya hasta del 60%, es decir que haciendo un manejo inteligente de las enfermedades desde antes de la siembra y con las aplicaciones necesarias –en caso de ser necesario– podemos estar obviando esas pérdidas”.

También en trigo, “en el caso del fusarium las pérdidas quizá no sea tan notorias; la problemática se basa sobre todo en la calidad del grano, si es comercializable o no, en la última zafra hemos vivido ese problema”, recordó.

En cebada se habla sobre todo del perjuicio por la ramularia, “que nos pegó mucho el año pasado, puede afectar en hasta un 90% el rendimiento de grano de primera más segunda que es lo más importante para las malteras y eso no es nada despreciable”.

El jueves 18 de abril, además de la charla de Pereyra, profesionales de Syngenta Uruguay y de Buck Semillas expusieron sobre nuevos materiales de trigo de Syngenta que se están comercializando por primera vez en el país, por parte de Grupo Macció (ver en la página 16), y sobre nuevos fungicidas de Syngenta para trigo y cebada.

Para contribuir a que haya una campaña de cultivos de invierno sin las dificultades sanitarias que tanto perjuicio económico generaron en 2012/2013, Pereyra instó a “hacer hincapie en utilizar todas las medidas de control disponibles, que pasan por varios aspectos: la correcta decisión sobre el cultivar a utilizar; si se tiene alguna problemática frente a las enfermedades tratar de ir monitoreándola tempranamente para decidir cuándo aplicar el fungicida y cuál; utilizar semillas sanas en la siembra, curadas con los productos adecuados para la problemática (en la zafra pasada una de las principales fue el fusarium y por lo tanto es importante que la semilla esté curada focalizándose en evitar problemas de marchitamiento temprano en las plantas causadas por fusarium)”.

Recomendó “no sembrar sobre rastrojo de trigo del año previo, sobre todo para minimizar el riesgo para las manchas foliares, en especial mancha amarilla en trigo” y, por último, “otra herramienta es la utilización de fungicidas y lo básico es aplicar cuando se llega a niveles críticos de las enfermedades en cuestión, en general hablamos de niveles críticos muy bajos: 40%, 60% de incidencia es una condición para ya estar decidiendo hacer la aplicación para cualquiera de las enfermedades foliares, y en el caso del fusarium obviamente debe ser preventivo porque el momento indicado es al inicio de la floración, siendo lo ideal una doble aplicación”.
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