En la hora del toma y daca por la mayoría parlamentaria
Blancos y colorados cierran la puerta al planteo del FA de acordar con wilsonistas y batllistas; Larrañaga proyecta cambiar ministros por votos a la ley de Presupuesto
Desde la fundación del Frente Amplio en 1971 se instaló en Uruguay una disputa por el gobierno entre tres fuerzas políticas. Hasta hoy, hubo siete elecciones y solo en dos el que ganó tuvo mayoría parlamentaria propia. Esa herramienta tan codiciada por todo gobernante, que asegura votos a sus leyes en el Parlamento, y evita tener que salir a cambiar apoyos por cargos o compromisos, en los últimos 45 años solo la obtuvo el Frente Amplio en sus dos gobiernos consecutivos. Ahora, según las encuestas y proyecciones de analistas de todo pelo político, ningún partido tendrá mayoría de legisladores propios en el Parlamento entre 2015 y 2020. Y, por lo tanto, el que acceda al poder en marzo del año próximo deberá sentarse a negociar con la oposición para lograr acuerdos si quiere tener éxito con la ley de Presupuesto y otros temas fundamentales. Tan asumido está ese escenario, que todos los partidos ya se imaginan cómo van a encarar la negociación.
El candidato del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, dijo en el ciclo Presidenciables del programa En Perspectiva de radio El Espectador, que se imagina negociando con sectores batllistas del Partido Colorado, y wilsonistas del Partido Nacional para tener la mayoría que no obtenga en las elecciones. Lo mismo repite el vicepresidente Danilo Astori en un spot de campaña de su sector político, el Frente Líber Seregni, que lo muestra en primer plano: “Hay que seguir insistiendo en la búsqueda de coincidencias entre freneamplistas, wilsonistas, batllistas, compatriotas independientes, y acumular fuerzas, trabajar juntos en la dirección de la solución de los grandes temas nacionales”, dice el también candidato a ministro de Economía.
Pero como en toda negociación, los interlocutores deben estar de acuerdo para que haya un resultado. Blancos y colorados rechazan de plano acceder a un acuerdo como plantea Vázquez, es decir, con porciones de partidos antes de explorar una negociación global.
Por su parte, el candidato blanco a la vicepresidencia, Jorge Larrañaga, dijo a El Observador que si gana el Partido Nacional convocará a todos los partidos de forma institucional y en diálogo con sus líderes y autoridades, para negociar y acordar en todo lo posible. “Hay que respetar la institucionalidad de los partidos. No se puede dividir a los partidos de la oposición”, comentó Larrañaga. “Es como si yo me pusiera a negociar solo con el Frente Líber Seregni o con el Partido Socialista. No corresponde. El Partido Nacional va a dialogar con el Partido Colorado, con el Frente Amplio y con el Partido Independiente. Ese es el deber ser”, insistió el líder nacionalista.
Los blancos tienen pensado iniciar una primera etapa de negociación con los partidos en el mes previo al balotaje. Luego, si acceden al gobierno, están dispuestos a cambiar cargos en el gabinete por votos a la ley de Presupuesto. Después, comentó Larrañaga, se propone negociar “ley a ley” en el Parlamento. “El eje de la democracia en Uruguay va a retornar al Parlamento. Dejará de ser una escribanía de gobierno y de manos regimentadas. Tendrá una visión enriquecedora. Va a mejorar el producto legislativo y la calidad democrática”, comentó el postulante a vice de los blancos. Larrañaga cree importante mantener el nivel de discusión pública para que ese diálogo necesario a mediano plazo no se rompa. “No vale todo”, aseguró.
El candidato blanco Luis Lacalle Pou ha señalado de forma reiterada que Larrañaga será el encargado de llevar adelante las negociaciones con los demás partidos, sobre todo desde su rol de presidente del Senado y la Asamblea General, en caso de acceder al gobierno.
El lunes, en un acto de la lista 33 de Correntada Wilsonista, el presidenciable blanco dijo que el 1º de diciembre irá a la casa de Vázquez en el Prado a tocarle el timbre para pedirle una reunión. Allí, comentó, hablaría de los temas del país para medir la posibilidad de acuerdos. “Con el Partido Colorado es obvio” que negociará, dijo Lacalle Pou. Pero también con el Partido Independiente y el Frente Amplio. Aclaró también que personalmente tiene coincidencias en asuntos medioambientales con el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI). “¿Y por qué no con la Unidad Popular?”, apuntó.
Desde el Partido Colorado, por su parte, el senador José Amorín (Propuesta Batllista) consideró el planteo de Vázquez y Astori como “extemporáneo”. Insistió, en diálogo con El Observador, en que trabajará para que el FA no gane la elección. “Después que veamos quién ganó, quien tiene el gobierno, cómo salió la distribución parlamentaria, conversaremos dentro del partido y veremos que hacemos”. Para Amorín “obviamente” la primera conversación es dentro de su partido. Pero luego no se cierra a la posibilidad de dialogar para alcanzar “apoyos”, siempre y cuando la medida le parezca “bien” para el país.
“Batalla campal”
Ayer, , estimó que el líder colorado Pedro Bordaberry apoyará a Luis Lacalle Pou en el balotaje. Dijo que luego de la elección nacional de octubre se sentarán a dialogar con los colorados para ponerse de acuerdo en temas fundamentales y, de esa forma, sumarlos a la campaña electoral. “Me imagino a Bordaberry haciendo campaña por Lacalle Pou”, insistió Heber.
En su espacio de opinión en El Observador, el director de Factum, Óscar Botinelli, escribió el domingo 28 de setiembre que la posibilidad de acuerdos entre el partido ganador y sectores de los partidos de oposición generaría dificultades de gobernabilidad para el gobierno. A juicio del analista, el planteo de Vázquez “a priori parece tarea imposible” y sería un “camino directo a la argentinización del sistema político uruguayo, que devendría en terreno de batalla campal permanente”. Para Botinelli lo más “natural” sería que el Frente Amplio, si gana y no tiene mayoría parlamentaria propia, busque una coalición con el Partido Independiente.
Hay muy pocos antecedentes de coaliciones de gobiernos con sectores puntuales de otros partidos. En el de Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995), por ejemplo, existió un acuerdo con el sector de Jorge Batlle pero no con el de Julio Sanguinetti. Además, en un momento se fue del gobierno el sector de Sergio Abreu, aunque el excanciller mantuvo su apoyo al Poder Ejecutivo.
(Producción: Leonardo Luzzi)
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