En la zafra 2013 cada reproductor cotizó en promedio al precio de 10,8 terneros
Según el estudio del ingeniero agrónomo José Gayo, se vendieron 4.500 toros a US$ 3.586 de promedio, 3,1% menos que la media de 2012, pero se esperaba que el precio fuera 15% inferior al de la zafra pasada
Para comprar un toro en la zafra 2013 se necesitaron 10,8 terneros, mientras que en 2012 se necesitaron 9,2, según lo indica el estudio anual del ingeniero agrónomo José Gayo. Los resultados del análisis indican que en los diferentes remates de cabañas y exposiciones realizados en todo el país se comercializaron 4.500 toros a un precio promedio de US$ 3.586, por un monto total que superó los US$ 16 millones.
El precio promedio de la torada en 2013 fue apenas 3,8% inferior al de 2012 (US$ 3.700), pero resultó superior al esperado antes de comenzar la zafra, cuando se creía que los promedios serían 15% inferiores a los de la zafra pasada, en base a las cotizaciones de los terneros, las vacas y novillos gordos.
En su análisis, el agrónomo indicó que una de las principales diferencias entre la zafra que acaba de concluir y la del año pasado, fue la cantidad de terneros que vale un toro. “Este año hubo que pagar casi 11 terneros por toro y el año pasado nueve, esto se debió a la baja del precio de esa categoría al inicio de la zafra”, señaló.
Gayo consideró que este buen resultado de la zafra de toros de 2013 se debió fundamentalmente al buen clima, a una primavera llovedora –fundamentalmente en octubre y en todo el país–. “De no haber sido así la situación sería complicada, considerando la cantidad de vacas paridas para entorar, pero al llover bien la gente se animó a invertir”, analizó.
También subrayó el aumento del precio del dólar, “que venía muy planchado”, lo que coincidió con el comienzo de la zafra, además de un importante número de productores ganaderos sigue apostando a la cría, “a pesar de las amenazas”. Agergó que la cría es un proceso productivo de más largo plazo y a la gente le cuesta desarmar un sistema, que en el caso de la agricultura y la invernada es más fácil al ser un negocio de corto plazo.
El agrónomo analizó que el factor que más influyó negativamente en la zafra de toros fue la baja de precios de los ganados gordos y de la reposición durante todas las semanas de setiembre y octubre.
Gayo consideró también que “la excesiva promoción de los 3 millones de terneros” influyó negativamente en la zafra. Apuntó que la baja del área destinada a ganadería y la “excesiva producción de terneros”, hacen que el productor piense que si no hay una demanda fuerte los precios se pueden resentir.
“Veo una mayor demanda por el lado de la exportación de ganado en pie, también por los corrales de engorde con ganados y granos a precios más bajos, además de los puentes verdes en las zonas agrícolas”, analizó.
Sobre este último punto agregó que entre los cultivos de verano se planta raigrás, que se aprovecha muy bien con terneros y eso puede generar una buena demanda de esta categoría haciendo que el precio no caiga demasiado.
El detalle
El registro de la zafra realizado por José Gayo indica que se comercializaron 2.000 toros de la raza Hereford a un precio promedio de US$ 3.720 y 1.900 Aberdeen Angus que cotizaron a US$ 3.550 de promedio.
También se comercializaron 120 Limousin a US$ 2.660 y 89 reproductores de otras razas como Montana, Charolais, Shorthorn y Normanda a US$ 3.250.
El estudio evaluó nueve exposiciones y 101 remates en la zafra 2013. En los remates se vendieron 3.600 toros a un precio promedio de US$ 3.670 y en las exposiciones 850 toros a US$ 3.230.
En los remates particulares de cabañas se vendieron 1.650 Hereford y 1.600 Angus, un volumen muy similar en ambas razas. En las exposiciones hubo mayor oferta de reproductores Hereford, fueron 361, frente a los 307 Angus.
Repaso de la zafra anterior
En 2012 se habían comercializado 5.060 toros a un promedio de US$ 3.700, 10% superior al de 2011. En ese entonces 44% del total de la torada era de la raza Hereford, 41% Aberdeen Angus, 11% Braford y Brangus, 3% Limousin y 1% Normanda, Charolais y Montana.
Vale la pena destacar las cifras que se manejan en cada zafra exclusivamente en cuanto a la comercialización de reproductores, sin considerar además el gran movimiento comercial que se genera más allá de los remates, considerando el impacto económico indirecto que se genera a través de las comisiones a rematadores, fletes, publicidad, servicios gastronómicos, alquileres de locales feria y demás.