En Montevideo no hay “mamado”
El Frente Amplio está tan confiado en ganar que rompe con todas las recetas
Una receta que cualquier político que compita en una elección debe respetar es evitar anuncios sobre cambios impositivos durante la campaña. El Frente Amplio es el que lo tiene más claro en Uruguay. En 1999 el error más caro fue poner como tema central la reforma tributaria y la introducción del IRPF. El candidato colorado Jorge Batlle centró su discurso hacia el balotaje en acusar a Tabaré Vázquez de querer elevar la carga impositiva sobre los trabajadores. El resultado es conocido: el FA perdió la elección y postergó cinco años su llegada al gobierno.
Pero la confianza que se tiene la izquierda en Montevideo para las elecciones de mayo la lleva a obviar esa receta sin que nadie tenga la menor duda de que no le pasará nada. El programa del Frente Amplio para la capital afirma que se modificará la forma de calcular los tributos municipales, para cobrar en función del valor de la propiedad. Eso implicará aumentos para algunos contribuyentes.
Aún luego de cinco años en los que la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) no tiene nada para mostrar porque la gestión fue muy pobre, el Frente Amplio ya se siente ganador y lo único que queda por definir es si el intendente es Daniel Martínez o Lucía Topolansky. Esto se da en un contexto en el que arrastra un período anterior de evaluación baja, porque la gestión de Ricardo Ehrlich (2005-2010) también reprobó.
Pero el asunto impositivo no es la única muestra de la confianza –absolutamente fundada– que se tiene la coalición para mayo. El transporte es una de las quejas principales de los montevideanos que, cansados de la apatía municipal, hace cinco años dieron una señal de su fastidio con un elevado voto en blanco (llegó casi al 14%).
Sin embargo, la gestión de Ana Olivera no tiene ningún problema en subir el boleto a poco más de tres meses de las elecciones y los candidatos oficialistas tampoco tuvieron empacho en defender la medida. “No es una noticia relevante”, dijo la candidata del MPP, Lucía Topolansky. El socialista Daniel Martínez también dijo que avalaba la decisión.
No solo en ese tema candidatos del FA se pusieron en la vereda de en frente a lo que la ciudadanía evalúa. El Corredor Garzón es uno de los grandes fracasos de la administración de Ana Olivera y así lo han medido distintas encuestas. Hasta Olivera lo admitió en una entrevista con El País.
Sin embargo, Topolansky defendió la reforma de infraestructura que implicó una inversión de casi US$ 40 millones y que, en vez de agilizar el tránsito, en muchos casos lo enlenteció.
“El susto despertó al mamado”, dijo Topolansky en agosto del año pasado y fue la frase que marcó la campaña electoral de las nacionales. El FA estaba en su peor momento (había llegado al 39% en intención de voto, según Equipos Mori) y la dirigencia frenteamplista reaccionó con mayor militancia. No solo logró revertir una campaña que venía mal sino que terminó incluso alcanzando la mayoría parlamentaria en octubre.
La autora de esa frase sabe que con una oposición tan debilitada, en Montevideo no hay “mamado” y la elección será un plebiscito interno entre ella y Martínez.