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Cuando comenzó la campaña, Tabaré Vázquez hizo una movida muy inteligente. Pareció una buena forma de evitarlos más adelante, cuando las papas comenzaran a quemar. Por ejemplo, en diciembre del año pasado anunció durante una gira por el interior que no aceptaría debates. “Que quede dicho desde ahora: no voy a dar debate. Cuando dentro de algunos meses me vuelvan a preguntar, ya saben que de ese tema no voy a hablar más”, advirtió. Luego lo tuvo que volver a hacer. También en ese momento intentó despejar el tema de su edad (tiene 74 años), al incorporar a su entorno a varias figuras jóvenes de la izquierda para dar renovación. El 19 de diciembre de 2013 dijo en el programa En la Mira de VTV que Eduardo Bonomi sería su ministro del Interior en caso de ganar y

Sin embargo esta semana, Vázquez volvió a traer a escena el tema de la seguridad al insistir en presentar como algo nuevo lo que ya había dicho.

“Estamos personalmente de acuerdo con el que las autoridades del Ministerio del Interior le están dando al tema. Tratando de dignificar la función de la Policía, la lucha frontal contra la delincuencia, la reducción del hacinamiento carcelario”, declaró el domingo al diario El País.

Al otro día, o, en el programa Buscadores de Televisión Nacional, insistió con el asunto de la seguridad. Desde allí fue que emplazó a sus rivales a nombrar sus ministros del Interior y presentar sus planes de seguridad.

Pero al hacer esta jugada vuelve a poner el foco en la seguridad. Si bien la izquierda tiene argumentos racionales para demostrar que lo hecho en el segundo período de gobierno del Frente Amplio ha obtenido logros, la discusión sobre este asunto tiene poco de racional. Y es un debate que ya tienen prácticamente perdido.

Porque por más que las propuestas que presenten todos los partidos sean poco innovadoras en el asunto, criticar la situación de inseguridad paga mucho más en términos electorales que defender el continuismo.

Eso no solo porque el 31% de los uruguayos (la mayor parte), sino también porque la gran mayoría –más cerca o más lejos– tienen familiares, amigos o conocidos que fueron víctimas de algún robo.

Por eso, al traer la seguridad como tema de campaña nuevamente y reactivar un asunto que ya había sido noticia el año pasado, Vázquez juega con fuego.
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