Encajes buscan atacar inflación sin afectar el dólar a la baja
Medida tendrá efecto negativo sobre la rentabilidad de los bancos privados
La medida de aumentar los encajes marginales dejó en claro la preocupación del Banco Central por el alza de los precios. También dio cuenta de que las autoridades buscan los mecanismos para que ese combate a la inflación se libre sin que el precio del dólar se vea afectado a la baja y la producción uruguaya pierda competitividad. El aumento de la rentabilidad bancaria en los últimos meses le permitió a las autoridades contar con este nuevo instrumento.
A diferencia de una suba en la tasa de interés de referencia –la medida monetaria por excelencia a la hora de contraer la economía y ponerle freno al avance de los precios–, un aumento de los encajes bancarios no tiene efectos significativos sobre el tipo de cambio.
“La medida resulta inocua frente al dólar y esa es una ventaja en el contexto actual en contraposición con el manejo de la tasa de referencia”, dijo a El Observador el economista Ramón Pampín, de la consultora Pwc.
Consultados al respecto, responsables de las mesas de cambio de bancos de referencia en la plaza local coincidieron al respecto. El efecto sobre el tipo de cambio va a ser nulo, y aún así, la autoridad monetaria logró enviar un fuerte mensaje antiinflacionario a los agentes de mercado. La tasa de encaje es el porcentaje de los depósitos que las instituciones bancarias deben mantener inamovibles en sus cuentas dentro del Banco Central. Los encajes marginales es calculan a partir no del stock de depósitos sino de la variación de los mismos respecto al 1º de abril de 2011.
Ante el diagnóstico de un crecimiento importante del crédito al consumo –principalmente en dólares–, el gobierno resolvió aumentar los requerimientos marginales de 27% a 40% para las colocaciones en moneda extranjera y de 15% a 20% en moneda nacional. De esa manera, desestimula a las instituciones a prestar y por el lado de una menor demanda doméstica, reduce las presiones inflacionarias.
Pampín sostuvo además que a diferencia de la suba de tasas, el aumento de encajes en moneda extranjera permite desestimular directamente el crédito en dólares, un área difícil de alcanzar para el instrumento tradicional.
Según los cálculos realizados por El Observador, teniendo en cuenta el nivel de depósitos hasta fines de junio, con la entrada en vigencia de la medida el 1º de agosto, el sector bancario deberá aumentar sus encajes en alrededor de US$ 270 millones por sus colocaciones en moneda extranjera y el equivalente a US$ 61 millones por sus pasivos en pesos y unidades indexadas.
Eso representa una preocupación para las instituciones locales. Según señaló el presidente de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay, Julio De Brun, “más que a nivel macroeconómico, la medida va a tener un efecto en la rentabilidad de los bancos”, y no de signo positivo.
La enorme liquidez que tienen los bancos lleva a que las instituciones, más que restringir sus créditos, reduzcan sus inversiones dentro y fuera del país. Por cada dólar que las autoridades prestan, poseen hoy dos de fondeo en depósitos.
El tamaño del mercado de crédito no les permite colocar la totalidad de los fondos, y por lo tanto, los bancos colocan pesos en títulos de deuda del Estado uruguayo y dólares en inversiones seguras en el exterior. Según De Brun, lo que desharán las instituciones son sus inversiones financieras porque son menos rentables que los préstamos.
La suba del dólar en los últimos meses permitió a los bancos un incremento de su rentabilidad. Según el último informe divulgado por la consultora Deloitte, la ganancia acumulada por las instituciones bancarias en los primeros seis meses del año ascendió a US$ 109 millones, mientras que en igual período del año pasado registraron pérdidas por US$ 24 millones. Al respecto, el economista Pablo Moya, de la consultora Oikos, sostuvo que la suba de encajes “es una medicina que tiene sus contraindicaciones”.