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De la nanotecnología a la discusión entre pasturas o feedlots, desde las imágenes de scaners para determinar objetivamente la calidad y el valor de las carcasas, la séptima edición de la ya clásica reunión Del campo al plato permitió observar a esta ganadería vanguardista de Uruguay en el siglo XXI.

Las discusiones tecnológicas tienen al menos dos vertientes. Por un lado, aumentar la producción ya no alcanza, hay que hacerlo disminuyendo el impacto ambiental. La huella de carbono, la de agua, la huella ganadera en definitiva será algo que Uruguay deberá aprender a medir, mitigar y luego usar como argumento de venta.

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“Convertir las barreras en oportunidades”, dijo el presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Alvaro Roel, en el cierre, recordando la historia exitosa de la trazabilidad que le fue impuesta a Uruguay como condición para vender carne vacunando contra la fiebre aftosa.

El sector cárnico está en la dulce espera, a días de empezar a exportar hacia el mercado de Corea del Sur, uno de los más exigentes del mundo.

“Uruguay está cambiando la historia del mercado mundial de carne, tirando abajo la prohibición a exportar por vacunar contra la aftosa, y detrás de Corea del Sur terminaremos abriendo el mercado de Japón”, dijo a Tiempo de Cambio Pablo Caputti, jefe de análisis de mercados del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

“Prefiero un dólar a $ 21, pero competitividad es vender donde otros no pueden vender, competitividad es entrar a Corea”, destacó en su discurso de clausura, el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre.
“En mayo voy a combinar la ida a una feria en China con una gira para vender carne a Corea”, comentaba un bróker de carne, entusiasmado. Porque las exportaciones hacia China son más del doble que en noviembre del año pasado. “Ellos deshabilitaron a los frigoríficos de búfalo de la India y entonces están tirando fuerte”, explica.

Por otro lado, el cupo 481 viene ganando presencia y cierra el año también a buen ritmo.

El presidente de la Asociación Uruguaya de Producción Intensiva de Carne, Alvaro Ferrés, la calificó como “un antes y un después” para la ganadería uruguaya.

En los hechos la nueva cuota se ha convertido en un nuevo Hilton. Van 2.690 toneladas de carne del cupo 481 contra 2.900 de Hilton en los primeros 10 meses del año. Van cabeza a cabeza. “En un año en el que estamos aprendiendo, en un mercado nuevo, en una cuota que no es nuestra, que se consiguió por un trabajo inteligente, se reclamó ese nicho, en esos 10 meses hemos exportado lo mismo que la Hilton, que paga el 20,3% de arancel y la 481 paga cero de arancel”, dijo.

Eso reaviva las discusiones –cada vez más amigables– entre la producción pastoril y la producción a grano.

“Lo que los estadounidenses valoran es la carne a pasto de Uruguay, los consumidores de Estados Unidos están de vuelta de la carne pasada de grasa, no pierdan la identificación que como país tienen”, dice durante un descanso un estadounidense que vende carne uruguaya en su país.

Los cambios en la producción pueden llevar, en opinión de Aguerre, a que Uruguay aumente en 50% sus exportaciones de carne y que supere los US$ 2.000 millones de facturación por el sector.
“Estoy convencido de que están dadas las condiciones. Nunca una ternera valió en Uruguay más que un novillo gordo. Nunca una vaca preñada valió más que una vaca gorda. Hoy el mercado indica que la gente está reteniendo hembras e intensificando los procesos”, destacó.

De modo que el ánimo tiene su medio vaso lleno.

Pero los costos preocupan a todo nivel. “Estamos vivos, pero que no hagan olas”, comenta un industrial, mientras que otro lo apoya: “estos precios del ganado son imposibles de aguantar. Este país se ha vuelto más caro que Europa, estamos 30% pasados en costos”. Es que Paraguay compite fuerte en mercados importantes. Las exportaciones a Rusia van en baja y en enero próximo cuando el país norteño entre al mercado chileno será muy difícil entrar en ese mercado.

Coincidiendo y poniéndole números a esa percepción, Eduardo Urgal, Director Comercial de Frigorífico Pando, ejemplificó: el tipo de cambio con la Unión Europea y Estados Unidos se ha caído, los precios de la energía han subido y cuando nos comparamos con Australia o Brasil también perdemos competitividad, un 10% con Australia en los últimos dos años y 25% con Brasil en los últimos dos años.
Por otra parte, explicó que en términos de valor agregado, los salarios se incrementaron 300% en la última década, con una inflación de 160%. El aumento de la productividad fue de 5%. Los márgenes operativos de la industria se ven deteriorados.

Pero también supo impactar con el aspecto más estimulante del momento cuando mostró los videos del principal importador de Suiza elogiando la carne uruguaya que “hace cinco años no se conocía”, y con una propaganda de Suecia en la que un nórdico participa de las tareas ganaderas y termina saboreando una apetitosa pulpa con un gaucho uruguayo.Los mismos temores tienen los productores. La presentación de Carlos María Uriarte mostró que los kilos de ganado necesarios para comprar algunos insumos no han cambiado demasiado y que los precios reales tampoco han cambiado tan drásticamente como los precios nominales. Eso motivó la molestia del presidente del INAC, Luis Alfredo Fratti, quien en el LATU reflexionó: “¿Entonces vender la carne a US$ 4.000 por tonelada en lugar de hacerlo a US$ 1.500 como lo hacíamos antes no sirve para nada? ¡Entonces tenemos que revisarlo todo!”.

El agregado de valor desde las pasturas naturales a los corrales

El doctor Gerardo Evia, actual coordinador de Vaquería del Este e integrante de la mesa directiva de la Alianza de Pastizales, destacó el agregado de valor ambiental que potencialmente tiene la ganadería uruguaya con su base pastoril. Destacó que la ganadería genera su producción al tiempo que permite mantener la diversidad de gramíneas y otras forrajeras y mantener toda la biodiversidad asociada a ese ecosistema pastoril. Esto da un potencial de diferenciación ya que a diferencia de la mayoría de la carne producida en forma pastoril proviene mayoritariamente de zonas tropicales donde ha sido devastado el bosque tropical para implantar un sistema que aunque tenga una base forrajera, a diferencia del uruguayo, ha eliminado la diversidad. “Nuestro sistema pastoril se diferencia de esos”, explicó Evia, quien es también director de la reserva de fauna Probides con sede en Rocha. “El gran potencial de la ganadería es preservar la biodiversidad produciendo eficientemente. Hay que hacer pie en eso para fortalecer una estrategia de producción sustentable”, apuntó Evia.

Bien podríamos hacer la mayor parte del ciclo de vida del animal sobre pasturas y acentuar la velociad del engorde calzando con la nueva cuota 481. Ese fue en parte el enfoque que dio el expositor siguiente, Alvaro Ferrés, presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne intensiva (Aupcin).

Ferrés planteó las posibilidades de crecimiento de la ganadería uruguaya. Con 11 millones de vacunos, ¿qué pasaría si contáramos con 35% a 40% de tasa de extracción? ¿Por qué Uruguay no puede si la tecnología está? ¿Por qué no vender más vaquillonas? ¿Por qué no pensar en producir mayores pesos de carcasa?, preguntó.

Hay mercados que pagan más caros los cortes provenientes de confinamientos y en lo que refiere al cupo 481 hay más homogeneidad en la carne que se envía.

“Hay conformidad con la producción que se envía al nuevo cupo. Eso es algo que siempre nos criticaron. Esta cuota es un antes y un después para la ganadería uruguaya”, remarcó.
También defendió las condiciones ambientales de los feedlots.

Tienen menos uso de agua y menos impacto ambiental por kilo producido, es el más eficiente, menos uso de petróleo.

“¿Quién dijo que un novillo en un corral no es feliz? Hay normas de bienestar animal, hay que cumplirlas”, concluyó.
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