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Al escritor Seth Grahame-Smith se le ocurrió la idea de fusionar la historia de Estados Unidos con el cine de terror. El resultado fue su libro Abraham Lincoln, cazador de vampiros, de singular éxito en su país.

Esta es la versión en cine de dicho libro, con guión del propio Grahame-Smith y la dirección del ruso Timur Bekmambetov.

La producción le corresponde, nada más y nada menos, que a Tim Burton. La idea es construir o, mejor dicho, reconstruir la historia del famoso presidente asesinado desde la perspectiva de una lucha constante, a lo largo de su vida, contra los vampiros.

Tan es así que, según el filme, Lincoln se vuelve abolicionista (de la esclavitud) cuando asiste a un remate de negros cuyo supuesto amo es un vampiro y no los quiere para trabajar, sino para sorberles la sangre.

La guerra de secesión también está explicada en la misma clave vampiresca. Por lo que puede verse en el trailer comercial, la acción en la película explota de la mano de un Lincoln que, tanto joven e imberbe como ya patilludo y presidente, desenvaina su hacha contra un ejército que se levanta de las oscuridades. Entre el cine gore y la comedia, Abraham Lincoln... puede llegar a funcionar.
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