Entusiasmo y adrenalina en los primeros kilómetros recorridos
Iniciales vivencias loveturísticas en la ruta tras la primera bajada de la bandera a cuadros
Irina le propone a Mariana hacer la crónica diaria de la Vuelta, de acuerdo a lo que cada una recuerda de lo que hizo la otra. A las 6:30 no hay más tiempo, damos por terminado el "tuning" o ambientación de la camioneta. Salimos ya aunque la camioneta no esté terminada; no conocemos los tiempos de la federación, y de ser puntuales nos queda exactamente una hora para pasar a buscar y guardar todo y a todos.
Irina llama dos veces ansiosa: ¿qué pasa? ¿por qué demoran? Es infinita la cantidad de cosas en la cabeza. Le pegamos un ring al celular y se asoma a la vereda con muchos bolsos grandes. Se excusa solita con un irinismo: trae zapatos y una enciclopedia.
La partida es un momento especial; con unas mínimas indicaciones previas, y a toda intuición, debemos encontrar nuestro lugar en la caravana.
Sólo a veces aparecen las sierras, como una masa verde alargada, se van superponiendo en la composición. Quizás por el paisaje o por el cansancio de esta adrenalínica salida, Irina no está gritando. De repente, para la caravana; y surge una gratísima confraternización con helados palito que convidan desde otra camioneta. Intercambiamos adhesivos lovetourísticos a rolete.
En el correr de los kilómetros, en los espacios de la nada verde, parece ir decantando el perfil de los cuatro que habitamos la camioneta, esta casa móvil: Omar es sin duda el técnico, el colgado en mezclar los cables del reproductor de MP3 con la batería del celular, el que utiliza un grip para hacer volar la cámara de fotos lejos de nuestras manos en plena velocidad. Felipe es el que marca el tiempo, los horarios, las responsabilidades, es como si se adelantara en el tiempo, como si viera desde adelante.
La llegada también es especial; todos nos apiñamos por ver el momento, esos últimos metros de gloria y tesón. La primer etapa termina exactamente doscientos metros antes de llegar al camping "Arequita". Nos tiramos un ratito en el pasto. Irina analiza la cantidad de camionetas, camiones e incluso autos que también traen lovetouristas a esta vuelta. Almorzamos delicioso junto al Santa Lucía.
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