De tarde, todo era caras largas y preocupación. Los primeros datos de las encuestas a boca de urna calaron hondo entre los dirigentes del Frente Amplio. Algunos de los sondeos hablaban de una votación de 42% o 43%, mientras que en la vereda de enfrente la suma de blancos y colorados amenazaba con hacer suya como bloque la mayoría parlamentaria que la izquierda tiene desde 2005. A su vez, la información que manejaban los dirigentes presentes en la sede de la coalición daba cada vez más probable la aprobación del plebiscito que promovía la baja de la edad de imputabilidad, una iniciativa que la izquierda enfrentó en forma orgánica.
Era velorio, pero al final festejó
El oficialismo esperaba peores resultados y celebró por partida doble. Así fue la evolución desde el temor a resultados peores a los previstos a la victoria de una casi segura mayoría parlamentaria