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La condiciones externas son aún favorables para la economía uruguaya, pero ya no serán un motor para el crecimiento de la actividad. De ese modo, la desaceleración de la expansión económica es inevitable, en la medida que Uruguay no expandió sus capacidades productivas en los años de bonanza.

Ese fue el mensaje que dejó el economista Ernesto Talvi, director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), en el evento realizado el martes por el think-tank en el hotel Sheraton.

Bajo el título “Desaceleración económica en la región y el Uruguay: ¿Un fenómeno transitorio, una nueva realidad que llegó para quedarse o presagio de tiempos difíciles?”, Talvi expuso sobre la situación actual de la economía uruguaya y las amenazas que enfrenta de cara al futuro.

En ese sentido, señaló que “es alarmista y prematuro hablar de crisis aunque el enfriamiento económico llegó para quedarse y es recomendable rebalancear la política macroeconómica y reducir los niveles de vulnerabilidad externa, fiscal y cambiaria”.

Talvi sostuvo que si bien las condiciones externas y su reciente desmejora explican en buena medida la desaceleración de la economía uruguaya –que pasará de crecer a una tasa de 6% entre 2004 y 2011 a una más moderada de entre 3,5% y 4% en los próximos años–, hay factores domésticos que acentúan el freno de los niveles de expansión.

En tal sentido, señaló que Uruguay, al igual que buena parte de los países de la región, enfrenta “cuellos de botella” que impiden que los capitales externos que ingresan al país se vuelquen a un mayor nivel de producción y por lo tanto, terminan financiando el gasto uruguayo público y privado. El experto de Ceres y la Brookings Institution sostuvo que en Uruguay esas barreras al crecimiento se manifiestan a través de un déficit de infraestructura y las carencias en materia educativa.

Talvi además desestimó el efecto que pueda tener en Uruguay una eventual crisis en Argentina. Sostuvo que la evidencia empírica es contundente al demostrar que los únicos episodios en los cuales una crisis en el vecino país se vio aparejada por una crisis en Uruguay, fue cuando las condiciones externas estuvieron en la génesis de ambos eventos.

Sin embargo, enfatizó, este no es el caso. Cuando la crisis argentina se da por circunstancias propias del vecino país, en Uruguay tiene lugar una desaceleración del crecimiento pero no un episodio crítico.

Talvi concluyó que la infraestructura, la educación y la inserción extrarregional son las áreas clave donde el gobierno deberá focalizar sus esfuerzos para “retomar la senda del crecimiento vigoroso”. Opinó que Uruguay debería aprovechar la actual voluntad de Estados Unidos de extender sus lazos a los países latinoamericanos, para mejorar las condiciones de inserción.

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