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Esto no tiene ni una respuesta única que solucione todo. Es un tema muy complejo, en donde inciden factores extraespectáculos mucho mayores que los que influyen adentro, más allá que ahí es donde se manifiestan. Esto no es más que la aplicación de una forma de violencia que en realidad está en toda la sociedad. Desde el punto de vista de las autoridades, nos podemos preguntar cómo evitar que, cuando un ómnibus línea 185 se cruza con un camión que lleva hinchas de otro cuadro, se bajen todos y terminen a los balazos. Es imposible.Todas las medidas que se están tomando son las correctas. Soy firme partidario de las medidas de las banderas. Todo lo que sea simulacro de guerra hay que eliminarlo.

También hay que animarse a sacar los alambrados, por ejemplo, y aplicar sanciones muy graves para los que violan la seguridad en el deporte.

Debe tomarse medidas que son caras, pero más baratas que una vida, como que los estadios estén totalmente numerados; que no se pueda presenciar el espectáculo parado; que si las hinchadas gritan guarangadas el juez esté en condiciones de parar el partido y no seguir hasta que no paren, lo que le daría seriedad al espectáculo.

Estoy de acuerdo con las medidas que se hacen públicas. Ahora: ¿cómo se ejecutan? Quizá sea un tema a revisar.

A mí me parece un disparate incorporar a referentes de las barras en los equipos de seguridad de los clubes, porque eso es legitimar la barra brava. Lo que debiéramos plantearnos todos, es que no haya barras de ese tipo, porque de otra manera lo que estamos diciendo es: “ya que no estamos, vamos a unirnos a esto”. Y no me parece que sea lo correcto.
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