Escándalos hacen caer popularidad de Bush
Debido al manejo que ha hecho de la guerra, el presidente norteamericano quedó con el apoyo de sólo un 27% de los estadounidenses, mientras la mayoría opta por la propuesta demócrata de retirar las tropas de Irak en setiembre de 2008
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, cuya popularidad ya estaba afectada por la desacreditada guerra de Irak, se ha visto salpicado por una serie de escándalos en las últimas semanas, pero todavía le espera lo peor: un enfrentamiento sobre Irak en el Congreso.
Pero lo peor para la Casa Blanca no ha llegado aún: este fin de semana se realizaron manifestaciones pacifistas por el cuarto aniversario de la invasión de Irak y el Congreso está considerando aprobar nuevos gastos militares con la condición de que las tropas estadounidenses se retiren de Irak dentro de un año y medio.
"En términos generales, a Bush no le queda mucho tiempo para hacer algo antes de que se termine su segundo mandato, y todavía le quedan muchos problemas por resolver", dijo a la agencia AFP David Corbin, un politólogo de la Universidad de New Hampshire.
Una encuesta publicada el sábado en la edición digital de Newsweek mostraba que los estadounidenses están cada día más furiosos con los escándalos y ahora quieren ver sangre.
El 55% de los consultados dijo que la Casa Blanca ha manejado muy mal el tema de la pésima atención médica prestada en el hospital militar Walter Reed a los soldados heridos en la guerra.
Esta percepción de la opinión pública se vio alimentada por el caso del principal consejero político de Bush, Karl Rove, implicado en las destituciones de fiscales por parte del gobierno, según mensajes electrónicos dados a conocer el jueves por el Departamento de
Justicia, según los cuales a Rove le cupo un papel muy activo en las decisiones sobre el reemplazo de los fiscales despedidos.
A todo esto, la glamorosa ex espía de la agencia central de inteligencia (CIA) Valerie Plame acusó el viernes al gobierno de haber dado a conocer sus actividades a periodistas para vengarse por la actitud crítica de su marido diplomático respecto a la Casa Blanca en lo atinente a la guerra de Irak.
Este fiscal todavía no ha acusado a nadie, pero el ex jefe de personal del vicepresidente Dick Cheney, I. Lewis 'Scooter' Libby, fue declarado a comienzos de este mes culpable de perjurio y obstrucción de la justicia y puede ser condenado hasta a veinticinco años de cárcel. Su sentencia será dictada el 5 de junio.
El apoyo al presidente se mantiene incambiado desde que los republicanos perdieron el control del Congreso en las elecciones de noviembre, con un 30%, según la encuesta de Newsweek.
(AFP)