Escuadrón Suicida: un grupo de villanos (y un director) en busca de la redención llegan al cine
El grupo de antihéroes tiene una nueva versión luego de una primera parte vilipendiada, dirigida por el responsable de Guardianes de la Galaxia, que llegó a esta película luego de una polémica
Nacional – Peñarol, Coca-Cola – Pepsi, McDonalds – Burger King, Federer – Nadal, Estados Unidos – Unión Soviética, Agustín Casanova – Fer Vázquez. Y en el mundo de los cómics, Marvel – DC Comics. La gran rivalidad de la historieta estadounidense se pasó al cine durante la última década, y esta última empresa, propiedad de Warner (Disney es la dueña de Marvel) corrió de atrás casi desde el principio.
En 2012, cuando se estrenó Los Vengadores, Hollywood se terminó de dar cuenta que los superhéroes eran los nuevos reyes de la taquilla, y que Marvel había patentado un modelo exitoso: una serie de películas independientes pero interconectadas, que cada tanto convergían en un gran evento, donde todos los personajes se unían para combatir una amenaza mayor. Lo mismo que pasaba en los cómics, pero en el cine.
DC salió a perseguir al líder, pero apurando el proceso (juntó a sus figuras como Batman, Superman y la Mujer Maravilla mucho más rápido) y con un tono mucho más sombrío en sus películas que no fue muy bien recibido. Sus estrenos juntaban millones en la taquilla, pero no tantos como los de la competencia. Warner tiraba pero no acertaba el blanco. En la otra vereda, los hits seguían llegando.
En 2014, llegó a las salas Guardianes de la Galaxia, una película protagonizada por un prácticamente ignoto equipo de antihéroes, pero el desconocimiento del público no fue obstáculo: es una de las películas más populares y exitosas de esa gran saga, y en parte lo fue por su tono irreverente y por la rotura con algunas de las convicciones del género, además de una cualidad disparatada en su trama y en algunas de sus decisiones creativas que inyectaron aire fresco al cada vez más abultado canon heroico en el cine.
Dos años después, DC intentó llevar a la pantalla algo similar con Escuadrón Suicida. En lugar de una pandilla de descastados galácticos, aquí los protagonistas eran criminales y supervillanos reclutados por el gobierno estadounidense para cumplir con misiones secretas a cambio de una reducción de sus penas. El resultado fue un desastre, con una película sacada de las manos de su director y reeditada para hacerla más graciosa y colorida, que no terminaba siendo ni una cosa ni la otra.
Otro salto de dos años. Guardianes de la Galaxia tuvo su segunda parte, y prepara una tercera. Pero los seguidores de Donald Trump encuentran en Twitter unos viejos posteos de James Gunn, el director de estas películas y crítico habitual del por entonces presidente estadounidense. Esos posteos tienen algunos chistes de humor negro: son sobre el aborto, sobre pedofilia. Disney interviene y echa a Gunn, que pasa enseguida al tradicional rival. Warner lo recibe y le encarga una nueva versión de Escuadrón Suicida, esta vez con total libertad creativa, confiando en su estilo personal, uno de los más únicos y celebrados dentro del cine de superhéroes, que la mayoría de las veces parece producido en serie.
Aunque Disney luego revirtió su decisión, tras las disculpas de Gunn (que en 2023 estrenará Guardianes 3), tuvo este impasse por la competencia, y este jueves 19 de agosto se estrenó en Uruguay su versión de Escuadrón suicida, que repite algunos personajes con respecto a la primera película –como Harley Quinn, interpretada por Margot Robbie, un personaje secundario que se convirtió en uno de los más populares gracias a su versión cinematográfica– pero que básicamente reconstruye de cero al equipo de antihéroes y agrega integrantes a un elenco gigantesco, que incluye a Michael Rooker, Sylvester Stallone e Idris Elba.
Esta vez, los personajes son enviados a una isla sudamericana, Corto Maltese, un país bananero cuyo gobierno acaba de ser derrocado por los militares, y que esconde en un laboratorio dejado en el lugar por los nazis a una amenaza extraterrestre que los protagonistas deben destruir. Esa es apenas una premisa para mostrar a una galería de personajes delirantes.
En una conferencia con el director y el elenco de la película en la que participó El Observador, Gunn dijo que tener esa libertad creativa en una película de enorme presupuesto fue una gran responsabilidad, pero también, por esa misma razón, tuvo que tomar riesgos. "Parece que estas grandes películas son las que el público está yendo a ver al cine, y si no toman riesgos, cambian y prueban cosas nuevas, entonces la gente no va a seguir yendo”, comentó el director.
Margot Robbie como Harley Quinn en Escuadrón Suicida
Esa libertad fue resaltada también por el elenco. Joel Kinnaman es uno de los que repiten de la versión anterior, en el rol del militar Rick Flagg, que funciona como el controlador en el terreno de estos intempestivos reclutas. En su opinión, su papel se siente como “un nuevo personaje”. Algo en esa misma línea manifestó Margot Robbie, la australiana que interpreta a Harley Quinn por tercera vez. “Es una nueva versión”, dijo, algo que también tiene su vinculo con que esta es la primera vez que aparece en pantalla separada de su célebre novio de ficción, el Guasón. “Está soltera y sin apuro, con muchos romances potenciales que no siempre terminan bien, y eso fue divertido. Es una Harley que está en ‘modo misión’, con un grupo nuevo de colegas con los que reacciona de forma diferente porque no los conoce”.
El británico Idris Elba, uno de los nuevos intérpretes en esta secuela, destacó el campo libre que Gunn les dio para encontrar el carácter de sus personajes. El director contó que hubo largas secuencias de improvisación que no se filmaron, pero que sirvieron para que el diálogo surgiera de forma más natural y fluida cuando las cámaras se prendían. Para el actor, conocido por la serie Luther, ayudó también que la mayoría de los personajes que integran el escuadrón no sean muy conocidos ni siquiera para los fanáticos de los cómics.
Idris Elba (Bloodsport) y Sylvester Stallone (King Shark) en Escuadrón Suicida
El director explicó que la selección del escuadrón fue definida “en algunos casos por la historia que necesitaba contar, después hay personajes como Harley o Capitán Boomerang, que me encantan igual que los actores que los interpretan, y otros como Polka Dot Man, al que usé porque se lo menciona como el supervillano más patético de la historia del comic. Y usarlo, y darle un corazón, fue muy divertido. Me encantan las ratas, entonces usar a Ratcatcher fue obvio. Y a Bloodsport lo escribí para Idris, quería trabajar con él, entonces la idea fue ‘encontremos a un personaje poco conocido para que podamos crear su propia versión cinematográfica para Idris’. Cada personaje fue diferente”, dijo sobre los integrantes del equipo, que busca su redención tanto en la ficción como en el mundo real, tras su accidentada primera versión.