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El dilema entre el combate a la inflación y un dólar más alto que refuerce la competitividad vuelve a estar sobre la mesa de las autoridades económicas, que mañana evaluarán el rumbo de la política monetaria en un contexto de incertidumbre y volatilidad a nivel global.

Los expertos esperan que ante la imposibilidad de anticipar la evolución de la crisis europea y su impacto a nivel local, el Comité de Política Monetaria (Copom) opte por mantener en 8% la tasa de política monetaria.

“El contexto ha cambiado notoriamente en las últimas semanas”, dijo a El Observador la economista Florencia Carriquiry, gerenta de consultoría económica de Deloitte.

De un diagnóstico de sobrecalentamiento, con importantes presiones inflacionarios, la economía uruguaya pasó a mostrar signos de una incipiente desaceleración en un escenario internacional menos favorable para el crecimiento sostenido.

Al mismo tiempo, los países de referencia –como Brasil– dejaron a un lado las políticas contractivas y empezaron a apostar por una baja de tasas, que prioriza la competitividad al control inflacionario.

“Con este diagnóstico, tendemos a pensar que no vamos a ver un aumento de la tasa y eventualmente aumenta la probabilidad de que veamos una baja”, señaló.

El mantenimiento de la tasa de referencia es el escenario más probable para consultores y académicos. La coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (Udelar), Gabriela Mordecki, señaló que “lo más prudente es esperar a ver cómo se estabilizan los mercados” y las principales variables macroeconómicas.

El dólar acumula en Uruguay una suba de 8,9% en los últimos dos meses. La semana pasada fue la de mayor volatilidad, con un incremento de 5,1%. Si bien acompaña la tendencia de Brasil, la variación es más moderada, con lo cual, de mantenerse el actual defasaje, afectará la competitividad de Uruguay frente a su principal socio comercial. Desde agosto el dólar en Brasil subió 16,6%.

Para el economista Marcelo Sibille, de la consultora KPMG, las autoridades deberán “evaluar si la actual depreciación es transitoria o no”. Sin embargo, sostuvo, todavía no están dados los elementos para llegar a una conclusión al respecto, lo que puede llevar al Copom a mantener mañana las tasas y volver a evaluar la situación en una reunión extraordinaria, antes de diciembre.

Por otra parte, la inflación, la principal preocupación del gobierno, no da margen a las autoridades para que dediquen su atención a los defasajes del mercado cambiario. Si bien en agosto la inflación se desaceleró por tercer mes consecutivo, el último dato interanual de 7,57% se encuentra todavía un punto y medio por encima del rango meta, de entre 4% y 6%.

Hoy en día el alza de precios se ve sometido a dos fuerzas de signo contrapuesto. La crisis europea y la aversión al riesgo por parte de los inversores tienden a deprimir los precios internacionales de las materias primas y eso alivia las presiones sobre los precios al consumo. Sin embargo, la suba frenética de la cotización del dólar durante las últimas semanas tira de los precios en la dirección opuesta.

Un informe difundido el lunes por el instituto Cinve señala que “el contexto internacional, la importante volatilidad del dólar y las nuevas medidas adoptadas por Brasil para proteger la competitividad de su economía implican nuevos ingredientes que podrían provocar ruido en las estimaciones (de inflación) de cara a los próximos meses”.

Los expertos sostienen que “sobre todo preocupa la evolución del dólar en el mercado internacional”, aunque “la duración y profundidad de este fenómeno es de difícil estimación”.

Para Cinve, la incertidumbre en torno a la proyección del tipo de cambio y la inflación obliga a las autoridades a mantener prudencia en la reunión de mañana y dejar sin cambios la política monetaria.

La desaceleración de la economía uruguaya, que pasó de crecer 2,1% en el primer trimestre del año a 0,5% en el segundo cuarto, también será un elemento a tener en cuenta por el Copom. Sin embargo, Carriquiry señala que ese dato debe ser matizado. Según explica, los procedimientos de desestacionalización aplicados por el BCU subestiman la excepcional temporada turística. Una vez procesados los datos por Deloitte, la desaceleración fue más moderada, de 1,6% a 1,2% entre el primer y segundo trimestre.
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