La espuma del Plata trepó por la playa y se animó a cruzar la rambla de Piriápolis. “Nunca antes había visto algo así”, contó Alfredo, un treintañero nacido en la ciudad que sacó a pasear al perro a pesar de la advertencia de los meteorólogos. Los copos de espuma se ganaron los flashes de los curiosos que desafiaron la alerta roja, que a la hora 16 pasó a ser naranja. A la tarde, los curiosos eran pocos: Alfredo y una pareja de turistas brasileños que celebraron el paisaje. “Es una experiencia diferente”, comentó la mujer forzando su portuñol.
Espuma para turistas, viento para pobres
Unos aprovecharon el temporal para disfrutar el paisaje; otros se quedaron sin techo