Estado sin apuro por culminar regasificadora en plazo previsto
Gobierno entiende que no debe asumir el sobrecosto que reclama GNLS
Un probable rezago en la ejecución de la planta regasificadora es una de las alternativas que el Poder Ejecutivo maneja, luego de la controversia surgida con el privado a cargo del proyecto. El consorcio GNLS (integrado por GDF Suez y la japonesa Marubeni) planteó al gobierno revisar las condiciones del contrato de la obra, lo que eleva el costo del proyecto.
Fuentes del gobierno ya habían adelantado a El Observador que el Estado no estaba dispuesto a ceder en ese terreno. “El gobierno no quiere forzar una salida”, dijo una de las fuentes. El Poder Ejecutivo se ampara en el contrato que está firmado y las penalizaciones que están vigentes por su incumplimiento. Gas Sayago tiene a su favor una garantía de US$ 100 millones.
El contrato establece que GNLS debe entregar la obra de la planta regasificadora (una escollera y muelles de atraque para los barcos metaneros) y un buque regasificador en noviembre de 2016. Luego de ese plazo, debe asegurar la operación de la planta por un plazo de 15 años, a cambio de un canon mensual de unos US$ 14 millones que pagará Gas Sayago. Fuentes privadas indicaron que los accionistas de GDF Suez y Marubeni están preocupados por la imagen que están dejando en el proyecto de la regasificadora en Uruguay. De hecho, una delegación de GNLS se reunió con el presidente Tabaré Vázquez en las últimas horas para abordar el tema, supo El Observador.
Otro de los informantes del sector privado añadió que da la impresión que el gobierno “pretende congelar” la ejecución de la obra por dos o tres años, ya que a nivel doméstico la regasificadora hoy no es un proyecto que el país debe tener sí o sí a corto plazo. “Ahí tendrá que medir el costo político; quizás opte por darle más plazo a GNLS sin necesidad de pagar más por la obra”, especuló. De hecho, como consecuencia de los problemas que GNLS tuvo con la brasileña OAS, el gobierno se vio obligado a descartar el preinicio del proyecto que estaba previsto para mediados de este año con un barco resgadificador de menor porte. La demora en la construcción de la central a ciclo combinado de UTE en Punta del Tigre es otro factor que también lleva al gobierno a tomar con calma la ejecución de la planta regasificadora.
Sustitutos y dilema
La firma del grupo belga Deme, Dredging International y la uruguaya Saccem –las constructoras que realizaron el muelle C– son las alternativas que GNLS tiene para que continúen con la obra en Punta de Sayago, según informó ayer el semanario Búsqueda. Para continuar con la obra, los contratistas deberían contratar a los obreros que tenía en plantilla OAS, algo menos de 400 empleados según estimó la propia GNLS en el Parlamento. Sin embargo, este tema también genera tensión porque los nuevos constructores pretenden contratar sus propios obreros.