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Jaqueada por un aluvión de protestas en Sudamérica, la FIFA ajustó el miércoles su veto a la altura y la prohibición abarcará sólo a los estadios situados a 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Bajo el nuevo parámetro, los estadios de Bogotá (2.640 metros), Quito (2.800 metros) y la boliviana Cochabamba (2.500 metros), entre otros, se salvan. También lo hace Toluca en México (2.680).

"Esto ha derivado en una enorme discusión política sobre un asunto que estuvo enfocado solamente en salvaguardar la salud de los jugadores", admitió Blatter. "No queremos prohibir que la gente no juegue en la altura ... (pero) no queremos muertos en la cancha".

Al esgrimir como argumento la preocupación sobre la salud de los jugadores, la FIFA prohibió inicialmente la disputa de partidos internacionales en estadios situados sobre los 2.500 metros.

La decisión original suscitó una oleada de indignación en Sudamérica, sobre todo en los principales países afectados, como es el caso de Bolivia, Colombia, Perú y Ecuador.

Con el presidente boliviano Evo Morales al frente de una movilización regional, la CONMEBOL aprobó unánimemente hace dos semanas pedir a la FIFA reconsiderar la prohibición.

Blatter cuestionó los reclamos de Bolivia, al mencionar que ese país insiste que los demás juegen en La Paz cuando ya cuentan con estadios en ciudades en el llano.

"Esto tiene que ver con el juego limpio", señaló Blatter. "En el mundial tenemos que tener condiciones iguales para todos".

Los países andinos no habían ocultado su reticencia de que su caso iba a ser defendido por dirigentes de países que en primera instancia fueron acusados de urdir tras bambalinas la prohibición. En el pasado, Argentina y Brasil se han quejado de los problemas que acarrea jugar en la altura.

La FIFA también anunció la convocatoria de una conferencia de expertos médicos, entre el 25 y 28 de octubre, en Zurich para examinar todos los aspectos relacionados a la salud de los futbolistas.

Pero otros expertos se mostraron en desacuerdo y mencionaron varios efectos negativos como dolores de cabeza, nausea, fatiga e insomnio. La CONMEBOL también quiere que la FIFA estudie otros factores que pueden causar problemas médicos, como calor, frío y nieve. El bloque andino sostiene que los partidos en condiciones de extremo calor, como se ha dado en algunos casos en Brasil, también pueden ser peligrosos, pero que la FIFA se ha hecho de la vista gorda.

(AP)

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