Exjefe de inteligencia fue removido por insubordinación, dice legislador de EEUU
José Colman señalaba que como Uruguay otorga amplios derechos a los refugiados
El exdirector nacional de Información e Inteligencia, José Colman, fue destituido de su cargo a fines del año pasado por "insubordinación" luego de informar a la embajada de Estados Unidos sobre la imposibilidad de vigilar a los seis ex presos de Guantánamo que llegaron al país en diciembre de 2014, según un legislador estadounidense.
El informe de Colman señalaba que como Uruguay otorga amplios derechos a los refugiados, las autoridades uruguayas no podían controlar a los exprisioneros. La agencia de noticias Bloomberg informó en base a declaraciones del presidente del Comité de Asuntos Exteriores americano, Ed Royce, que el mensaje de Colman generó molestia a nivel diplomático, al punto que funcionarios de la embajada se comunicaron con el presidente José Mujica. A los pocos días Colman fue destituido y se le inició un sumario.
Fuentes del Ministerio del Interior habían señalado en aquel momento a El Observador que la separación del cargo se debía a que el jerarca había perdido su arma de reglamento durante una recorrida no oficial.
Además, se señaló que el funcionario había llamado varias veces a la exembajadora de Estados Unidos, Julissa Reynoso, para concretar una reunión a efectos de que la diplomática le diera detalles y prontuarios de los seis exreclusos de Guantánamo.
Las fuentes dijeron que la diplomática se había negado a brindar información y había transmitido en ese momento que la misma estaba en conocimiento del presidente de la República de entonces, José Mujica.
Sin embargo, esas versiones fueron rápidamente desmentidas, tanto desde el gobierno uruguayo como desde la embajada de Estados Unidos. Otras fuentes consultas por El Observador señalaron que el ministerio había pedido a todos los oficiales que por aquel entonces ocupaban cargos de responsabilidad que no intervinieran, ni preguntaran nada respecto a llegada de los musulmanes al país.
Colman y "la Chacha"
La dirección nacional de Información e Inteligencia es un cargo de confianza del ministro del Interior. Colman llegó a él en marzo de 2011, después de haberse desempeñado como jefe del servicio de información carcelario. La confianza del gobierno en este funcionario era tal que sus tres últimas promociones contaron con el respaldo oficial. Además, Colman contaba con prestigio entre sus colegas, debido a su trayectoria amplia y destacada.
Colman fue elegido con el voto unánime de 35 países como director general de la Red Internacional antiterrorista; es presidente del Foro Especial Terrorista (FET) y es miembro de la Comunidad Latinoamericana y del Caribe de inteligencia policial. Como miembro del Consejo Nacional de la Defensa fue coautor del libro que fija las pautas estratégicas de la defensa hasta 2030; en Colombia fue condecorado por "evitar eventos" negativos "en toda América" y en Canadá la Asociación Mundial de Analistas de Inteligencia le encargó un artículo para su prestigiosa revista.
Sin embargo, quien estuvo a cargo del operativo de traslado de los expresos fue José González, alias "la Chacha", un tupamaro que compartió celda con el expresidente José Mujica.
Uruguay, un obstáculo
La falta de medidas de seguridad que el gobierno uruguayo tomó respecto a los exprisioneros constituyen ahora un obstáculo para concretar el impulso del presidente
Barack Obama de cerrar la cárcel de Guantánamo. El caso uruguayo es utilizado por los congresistas republicanos para trabar la iniciativa.
Para Royce, la falta de vigilancia sobre los ex presos viola la ley norteamericana, que establece que los países de acogida deben establecer normas de seguridad que mitiguen el riesgo.
Al respecto, Royce reprochó que el gobierno uruguayo haya decidido alojar a los exprisioneros en una casa ubicada a seis cuadras de la embajada de Estados Unidos. Añadió que eso llevó a reforzar el servicio de guardia de la sede diplomática y a pedir el apoyo de patrulleros locales. El jerarca destacó que los exdetenidos fueron vistos "docenas de veces" caminando por los alrededores de la embajada, lo que generó alerta entre los funcionarios.
"La embajada no estaba al tanto de que el gobierno uruguayo planeaba alojarlos a seis cuadras de la sede diplomática hasta después de que se habían instalado allí," dijo Royce.
"Nuestros diplomáticos han tenido que luchar desde abajo para hacer frente a la situación tan pronto como se dieron cuenta de los detenidos", agregó.