Los economistas y analistas no estiman fuera de lugar el anuncio que realizó la senadora y primera dama Lucía Topolansky respecto a que el gobierno estudia nuevas medidas para impedir el ingreso de dólares a Uruguay.
Los economistas y analistas no estiman fuera de lugar el anuncio que realizó la senadora y primera dama Lucía Topolansky respecto a que el gobierno estudia nuevas medidas para impedir el ingreso de dólares a Uruguay.
Ramón Pampin, de la consultora PWC, también mencionó a El Observador esta posibilidad y recordó que el año pasado se instaló un encaje para los instrumentos emitidos por el Banco Central pero no para el resto de los activos.
Disparidad con la región
Pampin opinó que la implementación de nuevas medidas por parte del gobierno para frenar el ingreso de dólares también sería bueno para disminuir la “disparidad cambiaria” con Brasil y con Argentina. Actualmente, esta “no resulta favorable para muchos sectores productivos, en un contexto en que la actividad se desacelera”.
“Antes Uruguay ‘seguía’ a Brasil, en la medida que buscaba mantener una paridad que mantuviera cierta estabilidad en la relación de precios”, pero “da la sensación de que ahora Brasil se ha despegado y es difícil seguirlo”, argumentó. En este contexto, el país norteño “podría comenzar a ‘ayudarnos’ en la medida que persista en la suba de tasas”, agregó.
A esto mismo apuntó también Comesaña. Resulta “deseable que el gobierno implemente nuevas medidas para evitar un mayor desalineamiento cambiario respecto a los socios comerciales del país”, advirtió. A su entender esto debe hacer a través de una política monetaria “menos contractiva”, es decir con una tasa de interés de referencia más baja, y con una mayor participación del Banco Central en el mercado cambiario.
Estas medidas deberían ir acompañadas, según el analista de El Observador, por una mayor restricción en la política salarial y un mayor superávit fiscal primario, que permita al gobierno absorber con recursos genuinos los dólares excedentes en el mercado cambiario.
Por su parte, Pampin, que coincidió con la necesidad de bajar la tasa de la política monetaria, advirtió que esta debe estar condicionada por la evolución de los precios, que debería moderarse a lo largo de 2013. “Por tanto, no es un instrumento que deba ser evaluado solo en función de este fuerte proceso de ingreso de capitales, sino también en función del proceso inflacionario”, explicó.