Expilotos de Air Class denuncian accidentes y fallas de los aviones
Para la empresa el informe no atribuye el accidente a fallas mecánicas
Expilotos de Air Class declararon ante la Justicia que en sus años de trabajo padecieron una serie de accidentes, problemas mecánicos, motores que se apagaron en el aire, ruedas que se rompieron al aterrizar y carencias de todo tipo. También denunciaron ante la jueza Mariana Mota –que en 2012 tenía a cargo la investigación penal sobre el avión de esa compañía que cayó y donde murieron dos aviadores– que “por orden” de la empresa no escribían las fallas en el Registro Técnico de Vuelo, una planilla que deben llevar todas las aeronaves, sino que las comunicaban verbalmente.
Algunos se las informaban a los mecánicos, otros a los responsables de la empresa y otros asentaban los problemas en un block que llevaban para anotar sus horas de vuelo. Los ex aviadores –El Observador accedió a varios testimonios que dieron ante la jueza Motta– destacaron el respeto que le tenían al fallecido piloto Walter Rigo, por sus credenciales, su forma de conducirse, por ser un referente y por su preocupación por las cuestiones de seguridad. Varios de esos pilotos vinieron del exterior a dar su testimonio. Sin embargo, desde Air Class se sostiene que el avión no se accidentó por fallas mecánicas y que una maniobra riesgosa del piloto Rigo fue lo que pudo provocar el accidente (ver recuadro).
Testimonios
Uno de los expilotos de AirClass dijo ante la Justicia que enfrentó “fallas de motor, problemas con generadores eléctricos, problemas con el sistema de deshielo, problemas de controles de vuelo del estabilizador horizontal, problemas del sistema de combustible, problemas de flaps (sistema de sustentación), problemas de puertas y problemas de indicadores”. “Esto era con todos los aviones que tenía la empresa”, afirmó.
Otro piloto dijo: “En lo personal tuve cinco emergencias, en tres tipos de aviones diferentes. Tuve problemas con los indicadores de combustible y nos quedábamos sin combustible en pleno vuelo”. “También una vez, en Bandeirante, que tenían 6 bombas de combustible, volábamos con solo una de cada lado. Un día en uno de los motores falló una de las bombas y nos quedamos sin un motor sobre la ciudad de La Plata, y en vez de volver a Ezeiza fuimos hacia Carrasco, esto sucedió en el año 2003”. Otro aviador, afirmó que en Air Class “lo que se hacía era dilatar el mantenimiento lo máximo posible para llegar a los mantenimientos más caros lo más tarde posible” dijo a la jueza.
Informe
En un mes se conocerá el informe definitivo de la Oficina de Investigación de Accidentes de Aviación, dependiente de la Fuerza Aérea, sobre el avión de Air Class que hace un año cayó cerca de la Isla de Flores provocando la muerte de Rigo y Martín Riva.
El reporte primario, presentado el miércoles pasado, señaló carencias de mantenimiento y también que el piloto de la Fuerza Aérea que reconstruyó el vuelo, se negó a hacer el viraje del Fairchild Metro por ser riesgoso. El rescatista Héctor Bado, dijo desde Miami a El Observador, que no entiende cómo la Fuerza Aérea saca conclusiones cuando la mayor parte del Fairchild sigue bajo agua. También criticó mapas del reporte oficial por utilizar a Google Map en lugar de cartas náuticas; y afirmó que las caja negras encontradas no funcionaban desde hace mucho tiempo.
Maniobra riesgosa
Florencio Macedo, abogado de Air Class, dijo a El Observador que ninguna de las “aparentes irregularidades” marcadas por el informe preliminar sobre el accidente del Fairchild “genera peligro para el vuelo”. Macedo afirmó que la investigación oficial, determinó que no hubo fallas mecánicas que provocaran la caída del avión. También resaltó que “las maniobras riesgosas del piloto” pudieron ser causa del siniestro. De hecho, el informe oficial marcó que en la reconstrucción del vuelo accidentado, el piloto de la Fuerza Aérea no la terminó al considerar que debía realizar un viraje altamente peligroso.
El abogado de Air Class dijo que del informe surge claramente que los motores estaban funcionando bien al momento del impacto, que la cola del avión no tenía soldaduras, que no hubo problemas eléctricos y que al caer entero, no se trató de una falla estructural. Macedo señaló que las denuncias públicas conocidas son de exaviadores que cuando trabajaban no presentaron objeciones.