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La interpelación del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, por la crisis carcelaria tuvo un comienzo convulsionado. La bancada del Frente Amplio no votó la moción para permitir el ingreso a sala del comisionado parlamentario para cárceles, Álvaro Garcé, y despertó la furia de la oposición.

El diputado interpelante, José Carlos Cardoso reclamó al oficialismo el cumplimiento de la ley e insistió en que se permitiera el ingreso, pero no hubo caso. Su compañero de bancada, el diputado Jorge Gandini se sumó a la demanda y señaló que Garcé debería entrar porque fue un “actor fundamental” tras los motines en las cárceles del mes de abril. En este sentido, recordó que en aquel momento el ministro del Interior, responsabilizó al comisionado parlamentario por no poderlo localizar de inmediato y agravar la situación en el Comcar y en el ex CNR.

“Queremos preservar la autonomía técnica de un funcionario del Parlamento”, explicó la diputada oficialista Daniela Paysée para justificar la negativa del Frente Amplio. Recordó que los legisladores deben reconocer y leer los informes que elabora el comisionado parlamentario, en especial los que elaboró sobre los últimos motines.

Pero estas justificaciones enardecieron aún más el clima. La oposición fustigó al Frente Amplio por permitir el ingreso de los asesores de Bonomi y hasta del ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, y negar el del comisionado parlamentario, que es quien asesora a los legisladores en la materia.

“La oposición tiene que bastarse a sí misma para interpelar a un ministro”, reprochó el diputado oficialista, Gonzalo Mujica.

Así transcurrió la casi primer hora de la sesión y la interpelación a Bonomi todavía no ha comenzado.

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