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Las familias uruguayas recurren a la ampliación o refacción de su vivienda actual ante la escasez de oferta de nuevas unidades y ante los altos costos inmobiliarios. Si bien el año pasado se redujo el otorgamiento de préstamos para refacción del Banco Hipotecario del Uruguay (BHU), la institución espera un crecimiento para esta temporada. Las barracas que venden materiales para la construcción y refacción de hogares gozan de buena salud.
Desde noviembre de 2010, el BHU ofrece un crédito para refacción de 10.000 Unidades Indexadas (UI) a 100.000 UI –entre unos US$ 1.300 y US$ 13.600– hasta cinco años, con una tasa de interés anual de 8% para ahorristas y 8,5% para los que no lo son, sin exigir garantía hipotecaria.

Según datos a los que accedió El Observador, el préstamo promedio en el último año ha sido de 75.000 UI (unos US$ 10.200) y la mayor parte de los créditos se han brindado en el interior del país, en una relación de tres a uno con Montevideo. En las capitales departamentales es donde se da más la carencia de oferta inmobiliaria, por lo que los usuarios optan por mejorar el confort o realizar ampliaciones en su residencia cuando la familia se agranda.

El préstamo lo puede obtener tanto el propietario del inmueble como el que lo alquila, o el sujeto de crédito puede refaccionar una vivienda en la cual no reside.
En promedio, el BHU ha emitido entre 3.400 y 3.500 préstamos de este tipo por año, pero el año pasado se notó una merma. En 2012 se colocaron 202 millones de UI en créditos para refacción y el año anterior habían sido 262 millones, un descenso de 23%. De todos modos, la institución bancaria espera que este año los préstamos para refacción asciendan a 290 millones de UI (US$ 39,6 millones).

“Tuvimos un primer trimestre de 2013, donde la gente suele dedicarse a sus vacaciones, curiosamente bueno, tanto en compra como en refacción. La campaña publicitaria de fin de año nos pegó muy bien. Registramos un crecimiento que en promedio es de más de un 30% a nivel de compra y refacción”, dijo una fuente del BHU a El Observador.

La onda de reparar casas también puede decantarse por otro crédito que el BHU ofrece desde fines del año pasado, el préstamo para reforma y ampliación con garantía hipotecaria. El producto apunta a obras mayores que impliquen construir. Este crédito va desde las 100.000 UI hasta un millón UI, o sea, entre US$ 12.500 y US$ 125.000. Por este producto, hasta el momento, hay 30 solicitudes en curso y cinco escriturados. El BHU tiene la intención de colocar unos 120 préstamos para reformas y llegar a unas 126 millones de UI este año (US$ 17,2 millones).

Construir en casa

Ante este fenómieno, las barracas de materiales están de zafra.
Camilo Neiro, gerente de administración de Cerámicas Castro, indicó que la tendencia de reparar antes de comprar o alquiler se mantiene. “El consumidor aprovecha ciertas instancias del año, como las épocas de vacaciones, o Semana Santa o carnaval, donde tenemos un buen movimiento de público. Aprovecha que está en su casa para hacer ellos mismos la reforma, muchas veces autogestionada. No todos pueden llamar a un arquitecto”, aseveró Neiro a El Observador.

Para Cerámicas Castro, además, el tema del costo de los materiales no ha sido un problema. Es más, han sacado partido de la situación de crisis que vive Europa. “A raíz que de la crisis en España traemos productos de una calidad muy superior a la de hace un tiempo. Te da una gran variedad de productos”, indicó.

Neiro agregó que los porcelanatos españoles son los más vendidos entre los productos que ofrecen y luego vienen la fabricación de muebles de cocina. Señaló que la comercialización de sus artículos es franca y sostenida. “Trabajamos con obras y barracas, pero al tener 14 puntos de venta está visto que apuntamos al consumidor final. En metros cuadrados, somos los que más vendemos”, concluyó.

Barraca Central, que vende el “90% de la obra total” y donde se puede encontrar de todo, “desde un tornillo hasta un cerámico, pasando por un revestimiento importado de Italia”, se conserva en un “buen ritmo” de venta, según Damián Vasco, gerente de Barraca Central, empresa que lleva cuatro décadas en plaza.
Vasco dijo que el público llega a buscar productos tanto para obras nuevas, como para refacción y viviendas unipersonales.

En ese segmento de mercado amplio al que apunta la Barraca Central, el tema de los precios no es un problema, de acuerdo a su gerente. “Somos tomadores de precios. Dependemos de los fabricantes y de lo que viene de afuera. Nuestro perfil es de buen precio, buen servicio y garantía. Ofrecemos productos de primera, nada de segunda”, dijo. “Se va a mantener la (buena) perspectiva de la construcción”, añadió Vasco.

Desde hace cuatro años, tiempo que lleva trabajando la Barraca Las Cavas, en Veracierto, la tendencia ha sido “pareja” en el negocio, de acuerdo a su dueño, Jorge Tejera.
De todos modos, agrega un matiz al análisis: “El año pasado fue bueno y el anterior mejor. Creo que seguirá en una misma línea este año. Pero si bien ha habido un crecimiento no ha acompañado a la inflación, por lo que no existió un crecimiento real”.
Afirmó que productos fundamentales para la construcción, como la arena, aumentaron sus precios por encima de la inflación.

Salen corriendo

Tejera coincidió en que la gente “le dispara al alquiler” y opta por ampliar o levantar “apartamentos en el fondo” de sus casas. Las Cavas apunta a “dos o tres niveles sociales”, en el que venden materiales económicos para la zona de la barraca –“mucha clientela del barrio”– y otros más subidos de precios y calidad para barrios como Malvín y Carrasco.
En barracas que apuntan a las empresas de construcción, la temperatura también es buena y agradable. El consumo de portland, hierro y pedregullo se sostiene, como en la Barraca Gallinal –empresa volcada en un 90% a las empresas constructoras–, donde la facturación ha mostrado un incremento en estos primeros meses del año.
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