ver más

Lejos del pequeño protagonista de Sexto sentido que largaba vapor por la boca y reconocía tembloroso: “I see dead people”, Norman Babcock ve fantasmas, pero no solo no les teme, sino que es amigo de ellos. Es que en ParaNorman los muertos y las brujas tienen ese toque Tim Burton que convierte las tienieblas en un mundo con matices entrañables y familiares.

El cuidado artesanal de la estética stop motion ha sido el elemento más elogiado de la película, más allá de un argumento que suma aventuras más o menos previsibles a este niño a quien los vivos desprecian por su apariencia y comportamiento un poco atontado.

Otro de los puntos fuertes del filme es el propio protagonista, que se destaca con estilo de todo estereotipo.
Seguí leyendo