Esta vez no se puede hacer el ejercicio periodístico de medir el alcance de los discursos de cierre de la mayor muestra de la ganadería del país por los aplausos. Porque por más que los ministros de Ganadería que han pasado por la tribuna del Prado juegan de visitantes, en esta 111ª edición la balanza se torció en forma desmedida.
Final sin sonrisas en el Prado
Columna de opinión en El Observador Agropecuario