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El boom del crédito al consumo y la utilización de productos financieros llevó a que las empresas que prestan esos servicios fuera de la órbita bancaria duplicaran su facturación desde 2010, una vez descontado el efecto inflacionario.

Según los datos procesados por El Observador a partir de información proporcionada por la Dirección General Impositiva (DGI), las administradoras de crédito y empresas de tarjetas de crédito, facturaron US$ 617 millones en los 12 meses finalizados en junio.

La creciente utilización de instrumentos de financiación y refinanciación, tanto a través de préstamos como de tarjetas de crédito, llevó a que los proveedores por excelencia de estos servicios a los hogares de ingresos medios y medio-bajos registraran un aumento real de 39,9% en su facturación entre julio de 2011 y junio de este año.

De hecho, desde 2007 –cuando la DGI inicia sus series estadísticas–, el sector no hizo más que expandirse y no a tasas moderadas, sino a grandes zancadas. Desde esa fecha, la tasa de crecimiento interanual promedio de la facturación en pesos constantes –descontado el efecto de la inflación– fue de 30,4%.

Cuando la economía uruguaya mostraba un comportamiento contractivo en el primer trimestre de 2009, las administradoras de crédito y proveedores de tarjetas mostraron una desaceleración en el crecimiento de las ventas, hasta mostrar un crecimiento nada despreciable de 15% interanual.

Durante el último año, en tanto, el desarrollo de los servicios extrabancarios se disparó. Los datos de DGI muestran que la facturación mostró un incremento de 45,3% en los 12 meses finalizados a marzo de este año, en comparación con el año móvil anterior.

En el segundo trimestre de 2012, sin embargo, el crecimiento se desaceleró, aunque de forma leve, manteniendo una tasa de expansión de 39,9%; de todas formas por encima del promedio de los últimos cinco años.

Con tasas de crecimiento de esa magnitud, en muy poco tiempo el negocio extrabancario del crédito dobló su actividad. Los datos de Impositiva muestran que la actividad se duplicó desde el año móvil finalizado en marzo de 2010, e incluso alcanzó a triplicarse si se mide desde el tercer trimestre de 2008.

Preocupación oficial

El gobierno se mostró en más de una oportunidad preocupado por la fuerte evolución del crédito en la plaza doméstica.

Desde julio, el Banco Central (BCU) implementó una serie de medidas tendientes a reducir la propensión de los agentes económicos locales a contratar financiamiento. Según el comunicado de prensa emitido por la autoridad monetaria a fines de julio, la decisión de aumentar los encajes marginales fue tomada “atendiendo a la magnitud del crecimiento reciente en el crédito –el que se ha acelerado, especialmente en dólares–, a su incidencia potencial sobre la inflación y la competitividad, así como a razones macroprudenciales”.

Sin embargo, esas medidas no afectan al crédito concedido fuera del sistema financiero. Administradoras y tarjetas de crédito están libres de encajes por no realizar actividades de intermediación financiera. En su mayoría el crédito lo otorgan en moneda local. Según el último monitor periódico realizado por la administradora de crédito Pronto!, el plazo máximo promedio de cancelación de deudas por usuario es de 13 meses.

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