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Colchonetas, pelotas y pancartas. Con esos elementos se manifestaron el martes 2 de setiembre los fisioterapeutas frente al Palacio Legislativo, una hora antes de que los diputados votaran un proyecto de ley que regula su trabajo. “Queremos nuestro proyecto de ley original”, se leía en varios de los carteles que sostenían los licenciados en fisioterapia mientras paraban el tránsito.

Los diputados decidieron por unanimidad que el proyecto fuera puesto nuevamente a consideración de la comisión de Salud de esa cámara, lo que implica que se votará el año que viene, en la próxima legislatura. Sin embargo, los fisioterapeutas decidieron no esperar más y reclamar públicamente por el proyecto, ya que entienden “los deja en inferioridad de condiciones” respecto al resto de países del Mercosur.

El reclamo se remonta a dos años atrás, cuando el Ministerio de Salud Pública, la Asociación de Fisioterapeutas del Uruguay (AFU) y la Licenciatura en Fisioterapia de la Facultad de Medicina de la Udelar redactaron un proyecto de ley que reglamentaba el trabajo de los fisioterapeutas y delimitaba sus funciones. Entre otras cosas, establecía que el profesional estaba apto para realizar diagnósticos y dar el alta funcional, es decir, tomar la decisión de que un paciente no requería más un tratamiento fisioterapéutico.

En abril de 2013, la Comisión de Salud del Parlamento citó a la Sociedad Uruguaya de Médicos Fisiatras (Surmefi) para que diera su opinión sobre el proyecto. Los fisiatras no estuvieron de acuerdo con algunos puntos, en especial los relativos al diagnóstico y alta funcional. Finalmente, el proyecto original se modificó y se suprimió el artículo que establece la capacidad de los fisioterapeutas para diagnosticar y dar el alta, lo que generó la protesta de los integrantes de AFU.

Según explicó Gustavo Fierro, dirigente de AFU, con el nuevo proyecto los licenciados en fisioterapia temen que su trabajo quede limitado a cumplir las órdenes de un médico y que no puedan tomar decisiones. Además, entienden que, en materia legislativa, la profesión en Uruguay está atrasada en comparación a otros países de la región, lo que los inhabilita a realizar un intercambio de profesionales.

La presidenta de AFU, Mirtha Pereira, señaló a El Observador que en Uruguay hay fisioterapeutas extranjeros trabajando en clínicas privadas sin una habilitación del MSP porque, al no existir ley, no la necesitan. “El único país que no tiene reglamentada la profesión es Uruguay. Estamos siendo perjudicados. Recibimos denuncias de fisioterapeutas que no están habilitados y trabajan. Queremos que el MSP regule nuestra profesión”, sostuvo.

Pereira agregó que existen casos en los que estudiantes de fisioterapia trabajan en clínicas también privadas sin tener el título y que eso tampoco podría suceder si su profesión estuviera reglamentada.

La especialista destacó que el “enojo” de los fisioterapeutas no es con los médicos fisiatras –que fueron los que se mostraron más en contra del proyecto de ley original– aunque las diferencias entre los profesionales de ambas disciplinas existen.

Debate de conceptos
Mientras los fisioterapeutas defienden la independencia de su trabajo, los fisiatras señalan que el trabajo de rehabilitación, función principal en la fisioterapia, requiere la “integración” de diferentes profesiones. “Para nosotros, médicos en rehabilitación, con una mirada integral al proceso de salud del paciente sometido a rehabilitación, es fundamental la integración; no hay otra posibilidad de rehabilitar”, dijo a El Observador Graciela Borelli, presidenta de Surmefi, quien aclaró que los fisiatras apoyan “plenamente” la aprobación de una ley que regule el trabajo de los fisioterapeutas.

Para la fisiatra, el problema mayor del proyecto de ley presentado inicialmente por el MSP, la AFU y Udelar es “conceptual”. “Si bien el proyecto habla de que el licenciado es un integrante del equipo de salud, el resto no tiene en cuenta que está integrado en un proceso asistencial que se inicia con un diagnóstico médico y de ahí derivan las prescripciones terapéuticas. Acá no estamos defendiendo ‘nuestra chacra’”, sostuvo.

Según Borelli, “el diganóstico en fisioterapia no tiene una definición en sí misma”, y es necesario que los fisioterapuetas hagan su aporte pero no con independencia de los demás especialistas (médicos o no médicos).

Por otro lado, el fisioterapeuta Fierro argumentó que “independencia no significa no trabajar con los fisiatras”. “El cargo que tiene el fisiatra no lo tiene otro. El proyecto que nosotros queremos plantea que podamos asumir responsabilidades. Para algo existe la licenciatura”, argumentó durante la manifestación frente al Parlamento.

En la misma línea, la presidenta de AFU afirmó que la ley que solucionaría los problemas de regulación de la profesión es la que presentaron hace dos años. “No estamos en contra de la Surmefi ni de ningún médico en particular. Ellos pueden seguir trabajando, tener sus clínicas privadas. Solo necesitamos una ley que regule el ejercicio. La ley bien hecha es la que nosotros propusimos junto con el MSP y la Udelar. Necesitamos que salga ahora porque el libre tránsito de profesionales en el Mercosur ya existe”, dijo.

Por ahora deberán esperar casi un año para que su profesión se reglamente por ley.

De todas formas, consideran un “logro” que Diputados haya votado que el proyecto vuelva a la comisión de Salud.

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