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El FMI cree que el coste medio de su canasta de referencia, integrada por el petróleo Intermedio de Texas, el Brent y el de Dubai, rondará los 54,23 dólares en 2005 y subirá a 61,75 en 2006.

Tras la revisión al alza del Fondo se esconde la generalizada percepción de que los elevados niveles de consumo continuarán, lo que ejercerá una creciente presión sobre una ya limitada oferta.

No obstante, el economista jefe del organismo, Raghuram Rajan, advirtió en una rueda de prensa hoy de que de ahora en adelante pueden aparecer presiones inflacionarias más fuertes por los problemas en el suministro de crudo.

En un escenario como el actual, resulta factible que cualquier factor externo por el lado de la oferta amplifique los vaivenes en la cotización del oro negro, señala el Fondo.

Los operadores reaccionaron con nerviosismo el lunes ante el temor a los efectos negativos del huracán Rita sobre las instalaciones petrolíferas de EEUU y la incertidumbre sobre los planes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Pese a la mayor oferta, muchos analistas creen que el incremento sería insuficiente si otro huracán golpea con fuerza las costas de Estados Unidos.

Aun así, el Fondo señala que no espera que la repercusión del huracán Katrina sobre la cotización del crudo sea duradera, aunque apunta que han aumentado "claramente" los riesgos a corto plazo.

Sea como sea, el FMI afirma que en estos momentos los contratos de futuros a largo plazo son más sensibles a las noticias diarias de los mercados.

El gran interrogante, según el Fondo, es cuándo los precios más elevados desincentivarán el consumo.

El Fondo también destaca en el estudio recién publicado que, a diferencia de lo ocurrido en el pasado, la escalada del crudo no se ha traducido en una fuerte desaceleración del crecimiento.

El organismo financiero alerta de todos modos de que en el futuro el impacto de los precios del crudo podría ser menos benigno.

Según los expertos del Fondo Monetario el petróleo puede también tener repercusiones adversas sobre la confianza de los consumidores, pilar de la economía estadounidense y un frente que por el momento ha resistido estoicamente la embestida del petróleo.

(EFE)

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