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El Frente Amplio (FA) probó tener una habilidad natural, para atraer dirigentes de otros partidos políticos. Así se fundó en 1971 y así fue creciendo hasta que en 2004 llegó al gobierno con ex blancos y colorados en sus filas, bajo el paraguas del Encuentro Progresista.

Pero lo que a todas luces es una fortaleza, también es una debilidad de la coalición de izquierda. Y es que varios dirigentes que le “robó” a los partidos Nacional y Colorado terminaron, disconformes, volviendo a su origen, o quedaron como independientes, sin partido.

Así pasó con Hugo Batalla y Francisco Rodríguez Camusso, dos de los casos más notorios. La ruptura con Batalla en 1989 es considerada hasta hoy la mayor crisis política del FA.

La memoria viene a cuento por lo que está pasando en el FA con el senador Jorge Saravia. Blanco como hueso de bagual, se pasó a la izquierda en 2002.

Desde las cuchillas y sin dejar en la percha el poncho blanco de su bisabuelo, Aparicio Saravia, entró por la puerta que abrió el hoy presidente José Mujica cuando desde el MPP creó el Espacio 609.

Allí recibió a ex dirigentes colorados (Víctor Vaillant) y a la “columna blanca”, liderada por Saravia. Vaillant sigue en el FA, aunque sin cargo alguno, pero Saravia –senador desde 2004– está a punto de hacer realidad aquello de los “sapos y culebras” con los que Mujica dijo que se abrazaba por conveniencia política, temeroso de que algún día le muerdan la mano.

Cansados de ver como Saravia marca perfil propio y desobedece los mandatos políticos, el MPP y sus aliados de la 609 decidieron este miércoles que el barbado dirigente blanco se había “autoexcluido” del sector.

Un eufemismo político para decir que lo echaron del Espacio 609. Del MPP ya se había ido a comienzos de 2010 cuando se negó a firmar los pagarés con los que el sector cobraría de su sueldo el aporte partidario por su banca del Senado.

La situación es compleja y enciende varias luces de alarma. De pique, el voto de Saravia en el Senado será una incógnita. Un día puede votar con el FA y otro con la oposición.

Con Saravia a la intemperie dentro de la coalición y con un pie fuera del ella, la izquierda puede empezar a perder adhesiones por el centro del espectro político.

El todavía senador del FA señaló una y otra vez el error político que comete el oficialismo al querer eliminar por la vía parlamentaria la ley de Caducidad.

Saravia acusó al FA de violar la Constitución y desconocer las consultas populares de 1989 y 2009. Llegó a decir que los diputados frentistas dieron un “golpe de Estado técnico”, cuando el año pasado votaron la eliminación de la ley de Caducidad.

Con este discurso Saravia se ganó el aplauso de mucha gente, igual que cuando reclama mayor seguridad al gobierno y pide que los militares ingresen a los barrios para combatir la delincuencia, algo ajeno de la sensibilidad de la izquierda.

En el Partido Nacional se frotan las manos y ya piensan en el rédito político que sacarán si Saravia decide volver a sus filas. De hecho ya lo tentaron con un regreso triunfal.

(Observa)

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