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El papa Francisco recibió en el Vaticano al general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, para interiorizarse sobre la situación de la guerra entre Ucrania y Rusia, según informaron las oficinas de prensa de la Santa Sede y Washington.

“El sumo pontífice está obviamente muy preocupado por los cientos de miles de personas que han resultado muertas y heridas, y por las vidas de civiles inocentes que se han perdido", declaró Milley tras la reunión a los periodistas a bordo de un avión militar estadounidense.

Milley, de 65 años, que finalizará su mandato a finales de septiembre, se desempeñó como Jefe de Estado Mayor del Ejército desde el 14 de agosto de 2015 hasta el 9 de agosto de 2019, y como Jefe del Estado Mayor Conjunto a partir del 1 de octubre de 2019.

Desde entonces ha sido al máximo responsable de las cinco fuerzas armadas de su país y, en la práctica, el más alto oficial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. "Estaba muy interesado en escuchar mis puntos de vista sobre el estado y la situación de la guerra", añadió el militar, quien en varias ocasiones tuvo expresiones a favor de una mesa de negociaciones para poner fin al conflicto.

Milley, que ha desempeñado un papel central en los esfuerzos por proporcionar ayuda militar a Kiev para recuperar terreno perdido, ha planteado en más de una oportunidad sus reparos respecto al resultado de la contraofensiva de Kiev, y asegurado que “será difícil y muy sangrienta”.

En noviembre de pasado, durante una intervención en el Club Económico de Nueva York, realizando un razonamiento al estilo de Henry Kissinger, dijo que ya en la Navidad de 1914 se sabía que ninguno de los bandos contendientes en la Primera Guerra Mundial podía ganar la guerra.

“Sin embargo, los líderes europeos decidieron que no tenían más remedio que presionar por la victoria total y un millón de muertos se convirtieron en veinte millones al final de la guerra””, resumió.

Poco después, el general estadounidense de mayor jerarquía volvió a sugerir que había llegado el momento de negociar. “Las guerras de desgaste llegan a un punto muerto hasta que, de repente, el aumento del número de víctimas hace colapsar las líneas defensivas”, explicó Milley, comentario del que rápidamente se distanció el gobierno de Biden.

A más de dos meses del lanzamiento de la contraofensiva, el escenario anticipado por Milley parece confirmarse, ya lejos del optimismo que mostraron los líderes occidentales, que argumentaron que si se daba a Ucrania las armas suficientes podría ganar rápidamente la contraofensiva.

Aunque el Vaticano no brindó mayores detalles sobre la reunión de Francisco con Milley, los especialistas en la política de la Santa Sede no dudaron en vincular el encuentro con los intentos de mediación impulsados por el papa, que incluyeron en junio último una misión de paz a Kiev liderada por el cardenal italiano Matteo Zuppi, jefe de la diplomacia vaticana.

En esa ocasión, el objetivo principal de la iniciativa fue escuchar de manera atenta a las autoridades ucranianas en lo concerniente a los posibles medios de llegar a una paz justa y apoyar los gestos humanitarios que contribuyen a aliviar las tensiones, según el comunicado que emitió el Vaticano.

En una entrevista difundida hace pocos días, el papa Francisco afirmó: "Es una historia tan vieja como la humanidad: con la paz siempre ganamos, tal vez poco pero ganamos. Con la guerra, perdemos todo". Una posición muy cercana a la expresada por Milley, quien ha advertido que ni Rusia ni Ucrania podrán cumplir sobre el terreno con sus máximas aspiraciones.

(Con información de la agencia de noticias AFP)

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