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Aunque el Frente Amplio (FA) ayer cerró filas a la interna entorno a la Rendición de Cuentas, los problemas para el gobierno no terminaron. Es que los sindicatos de la enseñanza, asociados por tradición a la coalición de izquierda, ahora enfrentan al oficialismo y amenazan con sus paros la continuidad educativa de alumnos que hoy completarán dos semanas sin clases. Mientras la bancada de legisladores del FA respaldó el 3% de adelanto salarial ofrecido por el gobierno a los docentes, los gremios exigen más y suben la apuesta, a tal punto que ponen en riesgo los exámenes de julio.

Los líderes de los sindicatos de la educación que impulsaron los paros están posicionados a la izquierda de la izquierda. Esa postura radical que además implica estar por fuera de la orgánica del FA le genera un dolor de cabeza al gobierno que no logra moderarlos ni alinearlos, como si lo hace con otros gremios que son liderados por dirigentes del partido de gobierno.

Ayer, la bancada del FA resolvió que dará los votos en la Cámara de Representantes para acompañar el proyecto de Rendición de Cuentas, informó el coordinador de bancada, Roque Arregui, tras un encuentro que mantuvieron senadores y diputados con asesores del equipo el económico. Si bien el oficialismo argumentó que la decisión fue unánime, durante el encuentro debió alinear a los representantes del PVP, Carlos Coitito, y del Fidel, Doreen Ibarra, que pedían la ampliación del gasto.

En tanto, si bien el Codicen enviará un mensaje presupuestal solictando un incremento del 6 %, el Ejecutivo ya fijó las pautas y no cederá ni un peso más.

“Nosotros respaldamos los criterios definidos para este proyecto de Rendición de Cuentas elaborado por el Consejo de Ministros en acuerdo con el presidente de la República de adelantar ese 3% que estaba previsto para el 1º de enero de 2015 para este 1º de enero de 2014, lo cual significa un esfuerzo adicional de US$ 45 millones”, dijo Arregui.

El frente sindical
Ahora, con la interna alineada, el FA espera convencer a los sindicatos y que tomen el adelanto como una “señal”. Sin embargo, durante las últimas reuniones de los gremios dominaron las posturas radicales que piden más aumento. Además el gobierno no cuenta con dirigentes de los sindicatos de la enseñanza que defiendan su gestión y moderen las posturas. Con las dos semanas de vacaciones de invierno, a mediados de julio los alumnos del sistema público habrán pasado cuatro semanas sin clases.

El sindicato de maestras de Montevideo (Ademu) pide $7.000 de aumento, cuando el gobierno ofrece en el entorno de $500 (3%). Además de ocupar escuelas por primera vez en la historia, la semana pasada Ademu desafilió del gremio al subsecretario de Educación, el comunista Oscar Gómez, al director general de Primaria, el astorista Hector Florit, y al director de Ecuación del MEC, Luis Garibaldi.

El Frente Amplio siente el hueco de poder en los sindicatos de la enseñanza, que fueron fundados por docentes orgánicos del FA que en la actualidad son parte del gobierno y ocupan cargos de jerarquía. Ademu reclamó que esos maestros, ahora en puestos de mando, no atendieron los reclamos y por eso los desafiliaron.

La resolución molesto al oficialismo, que no encuentra una salida al conflicto. El presidente José Mujica calificó a esos sindicatos como “intolerantes”.

Además de la postura radical en Primaria, un caso similar ocurre en Secundaria. El paro por tiempo indeterminado fue liderado por los profesores de Montevideo (ADES) y San José. Esas filiales, dos de las que tienen más peso, impulsaron la extensión de la huelga que ahora es a nivel nacional. A su vez, son los docentes de postura más radical.

En Montevideo, durante una asamblea realizada ayer, la facción radical del sindicato mocionó para expulsar de una asamblea a los docentes que estaban presentes en la reunión pero que habían concurrido a dar clase durante la huelga. Cuando el presidente del sindicato, el comunista Emiliano Mandacen, intentó mediar, los radicales se impusieron y el dirigente decidió abandonar el plenario con otras 50 personas. En tanto, la filial de San José es liderada por Marcel Slamovitz, que critica al Frente Amplio en todos sus intervenciones públicas.

En la asamblea de ADES del martes quedó en evidencia la postura de enfrentar al gobierno cara a cara y evitar mediaciones de dirigentes del PIT-CNT. “Nos tildan de divisionistas y radicales. Divisionistas es que nos mandan a (Marcelo) Abdala (coordinador de la central sindical), que hace seis años no labura. ¿Qué venga el PIT a decirnos que el 3% es mejor que nada? Que vayan a laburar, mejor”, dijo un orador durante el plenario.
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