La fusión de las gigantes aerolíneas brasileñas Varig y TAM, encallada en una batalla judicial, ganó impulso con el fallo del presidente en funciones del Tribunal Superior de Justicia, Edson Vidigal, de limitar toda decisión a la corte empresarial de Rio de Janeiro.
Ambas habían recurrido a la justicia para asumir el control de la aerolínea: mientras la justicia de Rio de Janeiro había decidido a favor de la controladora que quiere la fusión, la opositora había llevado el caso a juzgados de otras regiones, donde había conseguido una decisión favorable.
"En la práctica, no existe en este momento ninguna decisión del poder judicial que impida la continuación de las negociaciones para consolidar la fusión Varig-TAM", agregó la nota del Tribunal.
La mayoría de aerolíneas brasileñas tiene graves problemas financieros, inmersas en deudas multimillonarias, y sufren del exceso de oferta, que en el último año detonó en el cierre de la aerolínea Transbrasil, y reajustes en el resto, que restringieron vuelos y hasta operaciones internacionales.
La nueva empresa que uniría a Varig y Tam tendría una flota de 218 aviones y 26.017 funcionarios, y abarcaría cerca del 70% del mercado de pasajeros.
(AFP)