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La tentación de empezar por el final nos lleva a buscar la complicidad de los lectores para que se entienda bien el tema. Porque el argumento que pasamos al dibujante de este artículo antes de escribirlo nos condujo a sintetizar para él la idea que nos mueve.

Este es el texto que enviamos por mail a Salvatore, el dibujante del diario: “La encrucijada ganadera. Hay mucha producción de terneros, un stock vacuno récord y… los precios bajan y la faena baja. Encrucijada: ¿voy a producir más terneros con esta perspectiva o Uruguay vuelve a bajar su producción? Ese es el dilema de los productores: ¿más terneros o menos terneros?”.

La historia es antigua, pero podemos enfocarla en los últimos años y en particular cuando ocurrió el último sacudón fuerte en la cadena cárnica, al anunciar las gremiales de la industria frigorífica el miércoles 15 de setiembre de 2010, en la Expo Prado, el proyecto denominado Ganadería Tres Millones (GTM).

En ese momento, si bien no tuvieron el apoyo formal de la Asociación Rural del Uruguay y la Federación Rural, ambas gremiales de productores mostraron su beneplácito a incrementar la producción pecuaria. Y sus presidentes, Manuel Lussich y Miguel Bideagain, respectivamente, se sentaron en la mesa que lo presentó.

El último dato productivo previo al lanzamiento del proyecto era de 2009, año en el que hubo 2,74 millones de terneros y la faena fue de 2,29 millones de cabezas. Sobraron 400 mil terneros y el stock aumentó.

Si se mira la tasa de preñez desde 1997 al presente, ha ido en aumento desde un piso de 65%, con la excepción de 2009, cuando se derrumbó por debajo de 60% por los efectos de la sequía. En 2014, el INIA Treinta y Tres registró un promedio nacional de 75,2%.

Por otro lado, al aumentar el stock vacuno se observa una creciente producción de terneros. En el período analizado, salvo un registro por debajo de los 2 millones en 1998, la máquina de producir va en aumento. En 2012, fueron 2,69 millones; en 2013, los ansiados 3 millones. Y se esperan 2,85 millones en la próxima primavera.

En ese panorama, faltaban dos factores: la faena y el precio. En el primer caso, la estadística del Instituto Nacional de Carnes (INAC) de la última década –desde 2005– marca que, de los últimos nueve años, en siete la faena osciló en dos millones, y aún por debajo en 2013. Los últimos tres años han sobrado terneros y así llegamos a un stock vacuno récord de 12 millones de cabezas.

Según el último dato de INAC, hasta la semana pasada la faena de bovinos sumaba 901.434 cabezas.

Respecto al precio, todo venía favorable para los productores, que lograron vender los novillos a un máximo de US$ 3,90 el kilo en cuarta balanza (a la carne) en marzo de 2013, según INAC. Pero luego empezó un declive que llegó a un precio piso (promedio de INAC) de US$ 3,31 el kilo en abril pasado.

Esta realidad productiva de la ganadería es paradójica porque la carne uruguaya nunca contó con tantos mercados abiertos, cuenta con un sistema de trazabilidad único en el mundo que la ha prestigiado y buenos precios de exportación, superiores a 2013.

Pero las partes –productores e industriales– mantienen un litigio prolongado por la materia prima, cada uno defendiendo su parte legítimamente, y cuando parece que se llega a un acuerdo ingresan en un callejón sin salida.

La verdadera ganadería es la que pasa por el proceso industrial porque ningún productor produce terneros para dejarlos en el campo. Es más: produce carne. Ahora vive la encrucijada de tomar la decisión de seguir produciendo tres millones o volver a la ganadería dos millones.

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