GDF Suez prevé firmar contrato en agosto pese a la demora ambiental
Negocian incluir una cláusula “suspensiva” a la espera de la habilitación de la Dinama
Gas Sayago y GDF Suez negocian firmar el millonario contrato para la obra de la planta regasificadora –que demandará una inversión de por US$ 1.125 millones– en agosto, como estaba previsto cuando se adjudicó la obra a esta empresa, atado a una cláusula “con condición suspensiva” a la espera de que la obra obtenga la Autorización Ambiental Previa (AAP) que está en trámite en la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).
Según supo El Observador, el intercambio de información entre la Dinama y Gas Sayago “ha sido constante en las últimas semanas” pero una fuente admitió que será “difícil” que este organismo de su aval para la AAP antes del 1º de agosto como se había estipulado en su momento.
GDF Suez había fijado como una de las condicionantes para la firma del contrato la obtención del la habilitación. No obstante, según comentaron las fuentes, la negociación entre Gas Sayago y el proveedor GDF Suez para la firma del contrato en agosto “sigue en paralelo” al trámite de la APP que está evaluando la Dinama. “Nuestro objetivo es firmar en el correr de agosto”, aseguraron. Para ello, está previsto que las partes acceden a firmar un documento con condición “suspensiva” del contrato, subordinado a que Gas Sayago obtenga el visto bueno ambiental. “Nadie va a poner ningún ladrillo sin que estén las autorizaciones en forma”, aseguraron.
De hecho, una fuente del gobierno reconoció que suena “lógico” que GDF Suez no ordene la construcción del barco regasificador hasta tanto el proyecto no cuenta con el aval de la Dinama. El organismo califico el proyecto de la planta regasificadora en Puntas de Sayago bajo la categoría “C”. Esta clasificación es para “proyectos de actividades, construcciones u obras cuya ejecución pueda producir impactos ambientales negativos significativos, se encuentren o no previstas medidas de prevención y mitigación”, según la normativa vigente.
El proyecto de la regasificadora incluye una escollera de 1.800 metros en la zona de Puntas de Sayago, un dragado para permitir el arribo de los barcos de gas y unos 15 kilómetros de gasoductos. La ley de Evaluación de Impacto Ambiental define cuatro etapas preliminares para estos casos antes de obtener la AAP. En primer lugar, el pedido formal de la AAP; luego la puesta de manifiesto del proyecto –que demanda un período de 30 días–; posteriormente la coordinación para realizar audiencias públicas para informar sobre el proyecto, y finalmente una resolución ministerial. Las autoridades de Gas Sayago pretenden que en el correr de agosto se firme el contrato con GDF Suez para comenzar las obras inmediatamente. Una demora de este trámite más allá de mediados de setiembre forzaría a que GDF Suez a renegociar contratos con los subcontratistas.
Dudas
El integrante del estudio SPU Abogados, Mauricio Fioroni, comentó ayer a El Observador luego de mantener una reunión con vecinos de la zona de Puntas de Sayago que existen mucha dudas sobre las características e impactos medioambientales que tendrá la planta regasificadora. “Los vecinos están preocupados porque leen por ahí que va existir una terminal de contenedores o hasta un basurero. Claramente, falta un instrumento de ordenamiento territorial que ordene las obras que tendrá esa área. Es una zona que está rodeado por barrios densamente poblados”, alertó Fioroni.
Socio y financiamiento
GDF Suez, la empresa adjudicataria de la construcción y operación de la planta regasificadora en la bahía de Montevideo por un período de 20 años, evalúa llevar adelante el proyecto asociado con otras dos compañías privadas una de las cuáles podría ser la española Enagas.
La asociación permitirá a GDF Suez captar financiamiento para la concreción de la obra a cambio de una participación accionaria minoritaria en la empresa que creará en Uruguay para llevar adelante el proyecto. De todas formas, GDF Suez mantendrá al menos el 50% del capital de la compañía y se hará cargo de la gestión.
El nombre de la empresa española se maneja con insistencia por tratarse de una de los cuatro consorcios que participaron del proceso licitatorio convocado por Gas Sayago, ya que esta compañía debe buscar proyectos de inversión en economías emergentes. En paralelo, GDF Suez mantiene contactos con otras compañías interesadas en integrarse al proyecto como pueden ser las japonesas Mitsui y Marubeni, entre otras.