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Uno de los sitios preferidos por los productores que visitan cada Expo Melilla es el área ocupada por compañías que –además de prestar otros servicios– desarrollan o importan genética vegetal para producir alimento animal o granos con otros destinos.

Fernando Rocha, encargado del área comercial de Estero, explicó esta empresa primero aportó una amplia gama de gramíneas perennes, incorporando luego una otra amplia gama de pasturas desde gramíneas perennes a anuales como avenas y raigrases y también bianuales, pero también una amplia gama de leguminosas: lotus, alfalfas, tréboles blancos y rojos y muchos tréboles anuales.

“Creemos que tenemos todo lo que el productor necesita, para cada situación”, remarcó.

Estero presenta 150 parcelas demostrativas. No son 150 especies, sí 150 materiales distintos para uso en diversos sistemas.

En cultivos, hace pocos años se arrancó fuerte con sojas, con muy buenos resultados. Hace dos años se incorporó una cebada de INTA, muy diferente a la que se suele ver acá y que ha dado excelentes resultados. La expectativa a corto plazo es incorporar nuevas cebadas y trigos.

Los materiales corresponden a genética local, fruto de investigación y desarrollo en un campo experimental propio en San José, y hay materiales de institutos y empresas del exterior.

Estar en Melilla permite, en un escenario productivo donde se exige cada vez más calidad, “una cercanía con el productor especial, conocer de primera mano inquietudes, opiniones y necesidades; así podemos ayudarlos cada vez de mejor forma”.

“Un pilar es la calidad, hay un laboratorio propio y nos manejamos también con el de Inase en un doble seguimiento, cada bolsa va muestreada cumpliendo los estándares más elevados”, dijo.

En el caso de Gentos Uruguay y Agrofuturo, en forma conjunta en su área sintetizan el trabajo desarrollado durante todo el año.

Andrés Pérez del Castillo, uno de sus directores, explicó que se exhiben pasturas de alta persistencia e incluso algunas con tres años de implantadas, mostrando una alta producción, otras en implantación, para rotaciones agrícolas que es algo que está siendo muy utilizado, y cultivos anuales.

Se aprecian sorgos, graníferos y forrajeros, sobresaliendo los activos y pasivos de los forrajeros.

Luego señaló el valor de un nuevo concepto, la fertilización biológica: mejora la estructura de los suelos y así la eficiencia de todos los procesos.

De la propuesta denominada Hospital de Suelos, Christian Decker, asesor técnico de Agrofuturo, explicó que hace ya dos años que ambas empresas vienen preocupándose mucho de un problema serio: la compactación.

Explicó que a partir del uso de bacterias se mejoran los procesos en el suelo. Son bacterias cuya población se reduce en una agricultura continua, incluso en un sistema de rotación con pasturas.

De la mano de un producto 100% natural llamado Microgeo, “se le da más vida al suelo”. Es un alimento, un probiótico, para bacterias. En un tanque de un tamaño adecuado para la necesidad del productor se coloca un 5% de ese producto por única vez, un 15% de bosta por única vez y agua. Lo obtenido se aplica al suelo en un manejo sencillo –el tanque “se arma” una sola vez– con una mejora en la estructura del suelo notoria a mediano y largo plazo, con diferencias en el volumen, calibre, sanidad, enraizamiento y rendimientos de las plantas.

En otro sector se presenta PGG Wrightson Seeds, dedicada sobre todo a la venta de semillas de pasturas, pero también de cultivos, presentando en una propuesta integral sus servicios en los rubros fertilizantes y sistemas de riego con la gente de PGG Water, generándose demostraciones incluso con un pívot de gran tamaño en el área de la activa.

Carolina Zabala, encargada de desarrollo de pasturas en PGG, explicó que la propuesta este año en el predio de la Expo Melilla, precisamente, fue presentar todos estos servicios en forma integral en un área muy importante, de 15.000 m2, casi dos hectáreas incluyendo el tajamar.

“Dar soluciones integrales es nuestro gran objetivo y en ese sentido se diseñó la propuesta para esta Expo Melilla”, enfatizó.

Ingresando al área se aprecian las especies forrajeras, desde las perennes a las anuales, incluso hay pasturas con endófitos, con una tecnología muy interesante.

Se exhiben puentes verdes en el área de cultivos con valiosas propuestas para un adecuado descanso del suelo, sobre todo tras la cosecha de la soja.

En corredores ambientados para una observación bien útil de cada material, hay sorgos graníferos y forrajeros, sojas y maíces MGRR2 tolerantes a glifosato y para el control de lepidopteros.

“La idea es que el productor se acerque a dialogar con los profesionales, para conocer nuevas tecnologías y aportar sugerencias y propuestas”, expresó, todo ello en un escenario donde hay creciente interés por especies que contribuyan en la expectativa de aumentar la producción de carne.
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