Un grupo de barra bravas de Peñarol prefirió tirar butacas contra la Policía que confiar en que su equipo buscara la copa en la cancha. Para Peñarol, la violencia resultó previsible e inevitable. "Que estas finales terminaban en lío era seguro; el que perdiera rompía el estadio", dijo ayer el director técnico del equipo, Pablo Javier Bengoechea, en el programa Las Voces del Fútbol de radio Nuevo Tiempo. "Los dirigentes no podemos hacer más", se excusó Marcelo Areco, dirigente de Peñarol, en el programa En Perspectiva, de radio Oriental.
Gobierno acusa a Peñarol de no tomar medidas contra la violencia
No es la primera vez que sucede: en 2013, entradas de cortesía terminaron en manos de un narco