El Gobierno uruguayo ajustó a la baja la previsión de crecimiento de la actividad industrial a un 2 por ciento desde un 3 por ciento previo, debido al impacto de la crisis internacional sobre la demanda, dijo un funcionario.
El Gobierno uruguayo ajustó a la baja la previsión de crecimiento de la actividad industrial a un 2 por ciento desde un 3 por ciento previo, debido al impacto de la crisis internacional sobre la demanda, dijo un funcionario.
El recorte en la previsión se da en parte por la baja en las exportaciones a destinos clave como Argentina, uno de sus principales socios comerciales, quien ha adoptado restricciones a las compras al exterior para proteger su superávit comercial.
"Estamos estimando, luego de una visión un poco más elevada al principio (de un 3 por ciento), un 2 por ciento (de expansión industrial) para el año", dijo a Reuters el ministro de Industria y Energía, Roberto Kreimerman.
Las autoridades prevén que el Producto Interno Bruto (PIB) avance un 4 por ciento este año.
A las restricciones comerciales impuestas por el vecino país se suma una pérdida de competitividad comercial por la apreciación del peso uruguayo, de un 2,58 por ciento en lo que va del año, y menores negocios con el viejo continente.
"La crisis en Europa significa menor demanda (...) De ahí la industria de la pesca tiene sus problemas, (también) la industria del cuero, la metalmecánica, la vestimenta y el calzado", explicó Kreimerman a periodistas.
En este contexto, las autoridades preparan un diagnóstico por rubro de actividad y planifican una serie de medidas, entre las que se encuentra un decreto para controlar la importación de calzado de cuero.
La economía uruguaya avanzó un 3,9 por ciento en 2012 desde un 6,5 por ciento en 2011.
Las industrias manufactureras crecieron un 1,6 por ciento en 2012, tras frenar su ritmo en los últimos tres meses del año, cuando la expansión se desaceleró a un 3,4 por ciento frente al segundo trimestre.