Una nota de Folha de Sao Paulo, suscrita por
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El ministro brasileño de Economía, Paulo Guedes, es partidario de una política de apertura, que espera retomar después de que se aprobara esta semana la reforma de las pensiones.
La hipotética salida de Mercosur, en el que participan Argentina,Paraguay y Uruguay, además de Brasil, sin embargo pudiera afectar el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, por lo que el gobierno, de acuerdo a Folha, está haciendo las consultas respectivas para mantenerse dentro del convenio con los países europeos.
Pero hay otras consideraciones y posturas en juego.
CNI (Confederación Nacional de la Industria) prevé una pérdida de 2,4 millones de empleos y R$ 52 mil millones (más de US$ 12 mil millones) de masa salarial con la extinción del bloque o la flexibilización del TEC. El organismo precisa que una reducción de 50% en al arancel reduciría el Producto Interno Bruto (PIB) de 10 de los 23 sectores industriales para 2022.
El presidente de Anfavea, la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles, Luiz Carlos Moraes, considera apresurado el ritmo de la apertura que plantea el gobierno. La apertura comercial que defiende el ministro Guedes, que afectaría a 10.000 bienes, tendría un mayor impacto en la industrial automotriz.
También el secretario especial de Comercio y Asuntos Internacionales, Marco Troyjo, defiende una transición escalonada de las tasas impositivas.
El bloque regional tiene previsto reunirse en diciembre en Río Grande Do Sul. Para entonces se conocerán los nuevos gobiernos en cada país. Si se confirman las victorias electorales de Alberto Fernández en Argentina y el socialista Daniel Martínez en Uruguay, a los que atribuyen visiones más proteccionistas, la posición brasileña pudiera quedar aislada.