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Apremiado por las trabas de Brasil, fundamentalmente al ingreso de autos, y de Argentina que impone licencias no automáticas a las importaciones, el gobierno apura una serie de medidas para ayudar a empresas que enfrentan dificultades para exportar. Las decisiones proteccionistas de los vecinos en respuesta a un contexto internacional de crisis, no ayudan a Uruguay y comienzan a sentirse los primeros efectos como en el caso de la forestal Weyerhaeuser y la armadora Effa, que se vieron obligadas a enviar al seguro de paro a centenares de trabajadores.

Sebastián Torres, director nacional de Industrias, informó ayer a El Observador que se piensa utilizar herramientas como agilizar la devolución de impuestos a exportadores, prefinanciar ventas al exterior y reglamentar cuanto antes el Fondo Nacional de Desarrollo (Fonde) que se constituirá con el 30% de las utilidades del Banco República. Su cometido será otorgar créditos baratos y a largo plazo a actividades productivas. También se quiere acelerar la aprobación de la ley que asegurará 10% de las licitaciones públicas a pequeñas y medianas empresas. “De todos modos la primera línea de acción es solucionar los problemas con Brasil”, acotó Torres.

Hoy el caso más emblemático de las trabas son las exportaciones de vehículos al país norteño que serán gravadas con 30% si los autos que ingresan a ese mercado no tienen 65% de piezas fabricadas en la región. Ninguna de las armadoras instaladas en Uruguay cumple con ese requisito por lo que serán alcanzadas por la norma. Eso significa que la producción local tendrá un precio fuera de mercado para competir en Brasil. Los autos fabricados en China pagarán 65% entre impuestos y aranceles, según informó el gobierno de Dilma Rousseff.
Los empresarios de plantas armadoras en Uruguay (Effa, Chery y Nordex) expresaron “su preocupación” al Poder Ejecutivo que apuesta al diálogo para solucionar los problemas en el Mercosur.

Ramón Cattáneo, secretario ejecutivo de la Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay, dijo a El Observador que “es difícil trabajar cuando hay un mal relacionamiento general con el Mercosur y los socios no se apegan a lo acordado”. Cattáneo señaló que las medidas de Brasil de aumentar el impuesto a 30% “compromete la permanencia” de las armadoras en Uruguay.

Desde el Poder Ejecutivo se pidió a los privados “algo de tiempo” y “cautela”, según fuentes gubernamentales y empresariales consultadas.

También, a nivel de gobierno y de privados, se consideró “apresurada” la decisión de Effa de cerrar temporalmente, y según supo El Observador esa compañía preparaba una emisión de deuda para expandir su planta industrial instalada en el departamento de San José.
Mientras tanto, desde la oposición, el diputado Álvaro Delgado (Partido Nacional) reclamó al gobierno “hacer respetar la institucionalidad del Mercosur” y “que tranque más fuerte” a Argentina y a Brasil. El legislador dijo a El Observador que tiene información respecto a un acuerdo sobre modificaciones arancelarias que decidieron unilateralmente Argentina y Brasil para proteger a su industria, y recién la semana próxima lo comunicarán a Uruguay.
El presidente José Mujica, que hasta ahora mandó a sus ministros Roberto Kreimerman y Luis Almagro a negociar, agendó contactos para la semana próxima con sus colegas Rousseff (Brasil) y Cristina Fernández (Argentina) buscando revertir los efectos del proteccionismo sobre Uruguay. Ya el presidente había reclamado una institucionalidad más fuerte al Mercosur donde los desencuentros se buscan arreglar con la amistad que tienen los mandatarios.

En declaraciones al semanario Búsqueda, Mujica dijo ayer que se va “a jugar la carta de hablar con Rousseff” pero “la coyuntura es difícil”. “Le vamos a pedir a los presidentes de la región que si bien tienen la obligación de pensar con cabeza nacional, y por lo tanto defender sus intereses, al mismo tiempo deben pensar con cabeza de Mercosur. Yo no sé qué éxito podemos tener pero la batalla la vamos a dar para que haya una diferencia en el relacionamiento internacional con los países pequeños del Mercosur”.

Además, agregó que en estas situaciones se pone a prueba la unidad del bloque. “Porque si somos igual que cualquier otro país que no está en el Mercosur, hay que replantearse algunas cosas” de la integración, comentó Mujica.
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