Si las empresas privadas no atienden la sugerencia de cautela ante las amenazas de la crisis internacional, deberán pagar las consecuencias con puestos de trabajo, según entiende el gobierno. Es por ello que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) elaboró sus lineamientos para que empresarios y trabajadores sean conscientes de que los importantes aumentos votados en la anterior ronda de salarios no podrán ser asumidos en un contexto en el que las amenazas externas dejaron de ser una especulación para convertirse en una realidad.

“En el caso de los privados, si la política salarial no es responsable, se paga con empleo. Lo que hagas de más acá, lo pagás con puestos de trabajo”, dijo a El Observador el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta.
El secretario de Estado recordó que en la última ronda hubo aumentos salariales “muy grandes”, que se correspondían con la situación económica del país, pero hoy, según entiende Brenta, se debe “volver a una cosa mucho más criteriosa”.
¿Cree de verdad que puede haber pérdida de puestos de trabajo si no se asume con prudencia la ronda salarial? “Sin dudas”, reafirmó el ministro.
“Si nosotros no tenemos una política salarial que acompañe ese proceso, lo que logramos es que la empresa cierra o achica la plantilla”, agregó Brenta.

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El Consejo Superior Tripartito está citado para el próximo miércoles 4 de julio. Se iniciará allí la negociación para renovar los convenios de 42 grupos de casi 200. Entre otros, deberán sentarse a negociar el sector textil y vestimenta, que está en crisis y por eso recibe subsidios del Estado, y el comercio, que por su lado asume una coyuntura mucho más favorable por el boom del consumo interno.
La crisis ha ocupado al presidente José Mujica en los últimos meses. En más de una oportunidad, el mandatario habló en el Consejo de Ministros sobre la amenaza de la crisis, y los discursos del vicepresidente Danilo Astori y algunos ministros, como el de Economía, Fernando Lorenzo, han ido en el mismo sentido.

La Rendición de Cuentas que entró este sábado al Parlamento tomó nota de la crisis. Hace unos días, cuando se desarrolló la cumbre ambiental Río+20 en Barra da Tijuca (Brasil), el presidente Mujica aprovechó su estadía junto a 193 delegaciones de todo el mundo para consultar a los presidentes que conocía, y conoció en ese momento, para saber qué opinaban sobre el futuro de la economía mundial. Y de acuerdo a ese “sondeo”, como lo definió el presidente uruguayo, el pesimismo es generalizado.

El mensaje de cautela se refleja también en los lineamientos del gobierno para la nueva ronda. En primer lugar, sugiere firmar convenios a tres años y desestimar hacerlo por uno. “Se nos ha dicho que justamente por la incertidumbre sería bueno negociar por un año y ver. Pero nosotros no queremos un escenario de negociación permanente, porque no da estabilidad”, dijo Brenta.
También incluye cláusulas de salida y aumentos moderados con incrementos atados al desempeño de cada empresa.

A juicio del MTSS, los aumentos deberían tomar la inflación media que estima el Banco Central del Uruguay (BCU), más un correctivo anual. Del mismo modo, seguirá el gobierno con su política de incremento del salario mínimo, que en 2013 será de
$ 8.000 (62% más que en 2005), lo que busca, además, empujar hacia arriba los sueldos más sumergidos. Para que las partes puedan acordar, el gobierno ofrecerá una serie de indicadores para tomar como referencia para los aumentos. En el documento con lineamientos, además, se planteará a empresarios y trabajadores incluir que se vuelva a negociar el convenio cuando el desempeño de la empresa suba o baje cinco puntos, por ejemplo. Del mismo modo, propone que las partes se sienten a negociar si en un período corrido de dos trimestres cae el Producto Interno Bruto (PIB).

“Si prevés que la economía va a crecer 4%, y aplicás un crecimiento simultáneo del salario en sectores que están con problemas, lo más probable es que agudices una crisis que conduzca igualmente a la pérdida de puestos de trabajo en el sector. Ahí vamos a tener especial cuidado en sectores, atendiendo esa situación”, explicó el ministro de Trabajo a El Observador. Del mismo modo, el gobierno tratará que en los sectores en que la productividad y el desempeño están más alto, que pueden medirse fácilmente, se traslade a los salarios.

Para Brenta, discutir productividad es algo “positivo”, pero no debe ser por rama de actividad, ya que es “imposible” ante la “heterogeneidad” de realidades.
De todos modos, el ministro de Trabajo confía en que las sugerencias sean atendidas, porque –entre otras cosas– los “jugadores” que negocian “se conocen las mañas”.

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