Gobierno tilda de conservador al PIT
"En muchos casos desarrollan medidas que no constituyen un paro, sino constituyen una decisión sindical de no hacer determinadas cosas por determinadas razones", dijo sobre los públicos
El riesgo de los conflictos en el Estado es “quedar a mitad de camino” de los cambios que pueden sacar adelante al país, advierte el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Brenta. El gobierno ve palos en la rueda de los trabajadores públicos. A juicio del ministro, existen posiciones contrapuestas y “contradictorias” entre lo que pregona la central sindical acerca del rol del Estado y cómo actúan ante las reformas los funcionarios. En entrevista con El Observador, ayer en su despacho de la Ciudad Vieja, el secretario de Estado habló de actitudes “conservadoras” del movimientos sindical, de un deterioro en su imagen pública y de nuevas modalidades de lucha que buscan eludir las consecuencias.
¿El deterioro de la imagen del PIT-CNT la constata en la realidad?
El tipo de medidas y los hechos que se producen, por intereses básicamente corporativos, y que no guardan proporción con el hecho, la gente las percibe y toma partido.
Pero el que se quedó sin combustible el fin de semana también se acordó del gobierno...
La gente primero se calienta con el que toma las medidas, y si el gobierno no actúa se calienta con el gobierno. En el caso del buque gasero, la decisión que se tomó, claramente, no justifica la medida adoptada. El motivo de fondo era otro, todo esto es fuego de artificio.
Sucede que ahora esa “desproporcionalidad” es en el Estado
Claro, tiene un elemento adicional al ser así. Tanto para el PIT-CNT como para el Frente Amplio, en algunos aspectos programáticos hay coincidencias, y uno de los aspectos es en el rol del Estado en un país que lleva siete años de crecimiento económico y que pretende pasar al desarrollo.
¿Qué sugiere que pasa entonces en el movimiento sindical?
Digo que hay una contradicción entre la resistencia que en algunos lugares se genera a las transformaciones que el Estado debe tener para poder ser fiel a esta postura programática, y lo que se hace en la práctica. Cuando se corre la cortina del conflicto de ANCAP, lo que aparece no es ni el 401, ni la seguridad en el muelle. Lo que aparece es la reestructura. Si el movimiento sindical tiene una visión respecto al rol del Estado bastante coincidente con la visión del gobierno, en realidad lo que tenemos que lograr es mejorar la eficiencia de las empresas públicas. Hay una actitud conservadora de tratar de mantener el statu quo vigente. Aparece como contradictorio y de alguna manera dificulta el objetivo del gobierno que es transformar al Estado para ponerlo al servicio del desarrollo. Más allá de que todo esto está teñido de acumulación de situaciones, en el fondo hay una inconsistencia entre la visión que el movimiento sindical expresa en reclamo de más inversión pública. Parece un discurso contradictorio y en realidad termina siendo un discurso conservador frente a los desafíos del Uruguay.
¿Esas contradicciones son las que dañan al PIT-CNT?
Hay una desproporción en las medidas. Eso afecta la imagen del movimiento sindical, y para el gobierno eso no es bueno, como no es bueno que pierdan imagen las cámaras empresariales, porque el gobierno perdería ahí a los interlocutores. Contradicen algunos objetivos estratégicos que el PIT-CNT tiene planteados en materia de desarrollo del país y en el rol del Estado. Algunos elementos que antes fueron conquistas hoy pueden ser elementos conservadores.
¿Cómo considera que ha sido la respuesta del PIT-CNT ante los conflictos de los públicos?
En el PIT-CNT convive una mirada de centralidad, y luego una mirada fundamentalmente de funcionarios del sector público, que no visualiza que hay una tensión natural que debe resolverse a favor del país y los intereses colectivos. Por un lado tenemos el deterioro de la imagen del movimiento sindical, lo que es un elemento de riesgo. Mi impresión es que cada vez se genera una tensión mayor, porque si el país, a través del Estado, no logra ser agente y protagonista de las transformaciones para pasar del crecimiento al desarrollo, en realidad vamos a quedar a medio camino.