Gobierno toma como ejemplo a Plaza Seregni para el plan de convivencia
IMM quiere replicar el modelo en otros barrios; en este espacio cada día se mezclan niños, ancianos, adolescentes deportistas, novios, familias, amantes del tango y del rock
La plaza Líber Seregni en Cordón norte es el espacio público con mayor uso por metro cuadrado. Basta una comparación con cualquier otra plaza de Montevideo, incluso con las que en algún momento significaron una concepción similar. La plaza 1º de Mayo, frente al Palacio Legislativo, recibe a algún jubilado y a algún estudiante y el resto son todos transeúntes que solo se detienen para esperar el ómnibus. El alcalde del Municipio B (correspondiente a los barrios Cordón, Parque Rodó, Palermo, Barrio Sur, Ciudad Vieja, Centro, parte de la Aguada, la Comercial y Tres Cruces), Carlos Varela, no pudo precisar la cantidad de personas que se arriman todos los días, pero en algún momento se habló de 500 personas por día y más de 1.000 los fines de semana.
En la plaza Seregni cada día se mezclan niños, ancianos, adolescentes deportistas, novios, familias, amantes del tango y del rock, personas en situación de calle que hacen “el aguante” hasta la noche, en plena armonía los unos con los otros.
El predio de 16 mil metros cuadrados albergó la Estación de Trolebús de Montevideo y luego dos galpones municipales que, víctimas del abandono, se convirtieron en tierra de nadie, una lúgubre zona donde reinaban las ratas y servía de refugio para “muchachones”, según recuerdan los vecinos que conversaron con El Observador. Predominaban el gris y los malos olores.
La IMM, a través del Presupuesto Participativo ejecutado en 2007, invirtió $ 1 millón en derribar los galpones e invirtió $ 53 millones más en construir un espacio abierto inédito en la ciudad y que rescató al barrio de la indiferencia y de la inseguridad.
La plaza impulsó además el desarrollo inmobiliario y económico del barrio. A dos cuadras se va a construir un edificio, los vecinos han ido recuperando las fachadas de sus viviendas y arreglado sus veredas, los alquileres han subido y los pequeños comercios de los alrededores han aumentado sus ventas sobre todo de refrescos y golosinas. Maniseros, heladeros, pancheros y tortafriteros también hacen su negocio. “El entorno de la plaza estaba muy tugurizado y hoy ves una acción permanente de vecinos reciclando y recuperando. Claramente el impacto de esta obra pública es muy positivo”, manifestó Varela.
La plaza cuenta con servicio de cuidaparque que trabaja las 24 horas, los siete días a la semana. Según Varela, su función es esencial para mantener el orden, puesto que si no estuvieran en el predio, “se iría de las manos” la gran confluencia de público. Desde mayo, la vigilancia nocturna se refuerza con un equipo de policías que patrullan las calles circundantes a la plaza.
“Hay un sentimiento de seguridad mucho más fuerte en los vecinos”, afirmó el alcalde. Una vecina contó a El Observador que se pueden dejar bolsos y mochilas en los bancos, disfrutar los aparatos de gimnasia o de los juegos infantiles, sin preocuparse por si van a estar a su regreso. La custodia permanente logró que no haya prostitución en la zona.
“Esto se mantiene porque el vecino lo hizo suyo”, dijo Varela. Más allá de eso, la plaza presenta actos vandálicos menores, como grabados en los bancos o en las columnas, pero lo que preocupa al alcalde y molesta a los vecinos es que aparezcan con frecuencia pintadas en los muros que no solo deslucen al espacio, sino que implican altos costos de mantenimiento. Hace unas semanas aparecieron pintadas alusivas a Peñarol en el muro que da a la calle Joaquín Requena, en las papeleras, en las columnas, en los semáforos circundantes y en el alumbrado público.
Un abuso que fue controlado fue la utilización de la fuente para baños, principalmente, en verano, al tiempo que se sucedían hurtos de materiales. La IMM resolvió cercar la parte mayor de la fuente y, según Varela, se está evaluando el cerramiento de la parte más llana “para evitar riesgos”. Por su parte, la construcción de los baños públicos solucionó que algunos visitantes hicieran sus necesidades junto a los árboles.