Hasta hace una semana era impensable para el gobierno no tener una aerolínea de bandera, pero ahora esa posibilidad se plantea como una alternativa. A medida que pasan los días toma fuerza en el Poder Ejecutivo la idea de no tener una nueva compañía que sustituya la operativa que dejó vacante Pluna, tras su cierre por insolvencia financiera el pasado 5 de julio. Se asume que la empresa de capitales españoles Cosmo, que ofertó US$ 137 millones por los siete aviones Bombardier CRJ900 en el remate del pasado 1º de octubre no cumplirá y, por lo tanto, el Estado deberá asumir la deuda ante el Scotiabank, además de mantener problemas con la conectividad y cientos de trabajadores desocupados.
Gobierno ya se plantea un posible escenario sin aerolínea de bandera
Si propuestas de trabajadores y Molinari no prosperan, intentará vender o alquilar los aviones de a uno