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Game of Thrones es la adaptación de la primera novela de la saga del escritor de Bayonne, Nueva Jersey y, según informa la afamada cadena de TV HBO, ocupará toda una primera temporada, con un total de 10 episodios.

Se nos presenta la historia de varias familias, de manera rápida, adulta y sin subestimar en ningún momento al espectador. Los protagonistas (aunque en definitiva es un relato coral) podrían ser los Stark. Encabezados por Eddard Ned Stark (Sean Bean), quien recibe el llamado del rey Robert Baratheon (Mark Addy) para viajar a la Capital y asistirlo como mano del rey, algo así como un administrador del reino. La familia Stark, el patriarca, su hermano, un total de cinco hijos, más un bastardo y su esposa, serán acompañados a lo largo de toda esta primera temporada.

También son figuras importantes los Lannysters: Cersei, la esposa del rey (interpretada por Lena Headey) y sus hermanos, Jaime y Tyrion (Nikolaj Coster-Waldau y Peter Dinklage). Por último, en este resumen bastante simplificado que deja afuera a múltiples y jugosos secundarios, están los Targaryen, Viserys y Daenerys (Harry Lloyd y Emilia Clarke), últimos sobrevivientes de la monarquía anterior, quienes complotan para tratar de volver a hacerse con el trono desde más allá de las fronteras del reino.


A distancia de Peter Jackson
La apuesta de la nueva serie de HBO, creada por David Benioff y D. B. Weiss, es apartarse lo suficiente de la trilogía creada por Peter Jackson sobre El Señor de los Anillos como para crear su propia impronta, pero sin perder por el camino a los numerosos fans que aquella había generado. Se apuesta entonces, por encima de batallas épicas o escenas de lucha grandilocuente, por el formato de la intriga política (tanto es así que en los primeros dos episodios no vemos ni un solo enfrentamiento en batalla, apenas si una mínima escaramuza en los bosques) apoyado por el buen desempeño de su elenco.

Un gran espectáculo sin orcos ni elfos
La trama de Game of Thrones es rica en matices y compleja, no tanto como para perderse, pero si amerita un buen grado de atención. Los tejes y manejes de todos estos personajes, sus intenciones y afanes de poder, pero así también sus gustos personales como las distintas facetas de sus personalidades, van dando cuerpo a cada entrega de esta serie. De esta misma manera, el posible componente fantástico de un mundo similar a la Tierra Media de Tolkien se ve cuidadosamente reducido y destinado al carácter de leyenda o mito. No hay aquí orcos o elfos conviviendo con humanos y toda referencia de fantasía es cuidadosamente minimizada (apenas si se menciona a dragones y a unos fantasmagóricos caminantes blancos, quienes viven en tierras fuera del reino). Una producción de primerísima línea, como nos tiene bien acostumbrados HBO, le da un matiz de gran espectáculo, por encima de otros ejemplos de televisión épica actual, como puede ser Spartacus.


Ya la cadena televisiva ha confirmado una segunda temporada de la serie, que adaptará el segundo libro de Martin, A Clash of Kings, y en caso de éxito no le faltará material. El escritor ha confirmado que la saga se compone de siete libros (tiene publicados por el momento los primeros cuatro, el quinto se edita en Estados Unidos el 12 de julio y ya ha anunciado los últimos dos) y hay al menos una saga paralela (de otros tres libros), así como algunas precuelas y cuentos ambientados en este mismo reino fantástico. Para que no falte.

Sean Bean, el eterno guerrero medieval
Probablemente la mayor relación entre Game of Thrones y El Señor de los Anillos sea Sean Bean. El actor británico (1959) es lo más parecido a un protagonista, así como fue el inolvidable Boromir en la adaptación de la saga de J.R.R. Tolkien.

Bean, intérprete egresado de la Royal Academy of Dramatic Art de Londres, está acostumbrado a los papeles de época. Su protagónico en la serie de la BBC Sharpe lo lanzó a la fama.

Sobre la década de los 90 cimentó su éxito interpretando personajes marginales o directamente malvados. Se consagró en el tipo de papeles que aquí nos ocupa al dar vida al inmortal guerrero Boromir en El Señor de los Anillos (2001). También le dio vida al imbatible guerrero y fanático religioso Ulric en el drama de horror medieval Black Death (2010).


George R.R. Martin
Nacido en 1948, en los años 70 publicó múltiples novelas breves de ciencia ficción, ganando la friolera de cuatro premios Hugo, el más afamado en el género, siendo Muerte de la luz (Dying of the Light, 1977) su primera novela importante. Sobre los años 80 se mudó a Hollywood, donde trabajó como guionista de TV. La primera entrega de Canción de hielo y fuego, Juego de Tronos (A Game of Thrones) se publicó en 1996 y fue de inmediato un best seller. La seguirían en 1998 Choque de Reyes (A Clash of Kings); Tormenta de Espadas (A Store of Swords) dividida en dos volúmenes en 2000 y Festín de Cuervos (A Feast of Crows) en 2007. En apenas tres meses publicará Danza de dragones (A Dance with dragons) y ya se sabe que las últimas dos entregas se titularán The Winds of Winter y A Dream of Spring.

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