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El doctor Pengyin Chen, de la Universidad de Arkansas, enfatizó en la importancia del mejoramiento local en la jornada sobre soja realizada en INIA La Estanzuela el pasado jueves, e ilustró las grandes oportunidades que tiene Uruguay en el futuro cercano basadas en el uso de una mayor diversidad genética.

También resaltó la disponibilidad de modernas herramientas biotecnológicas y el conocimiento del genoma de soja. En su visión esto permitirá en los próximos años duplicar la ganancia genética que tradicionalmente se ubicaba entre 20 y 30 kg/ha/año.

La participación del experto fue destacada a El Observador por el integrante del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), ingeniero agrónomo Sergio Ceretta.

El investigador de INIA dijo que en el mediano-largo plazo el mejoramiento genético tiene un rol fundamental para contribuir a levantar el techo de rendimiento. A su vez el desarrollo de mejores variedades permite el desarrollo de mejores prácticas de manejo asociado, lo cual funciona en permanente sinergia.

Uruguay presenta importantes diferencias respecto a las principales zonas productivas de países vecinos, resultando en una alta variabilidad ambiental derivada de la diversidad de suelos y su capacidad productiva y el régimen climático. Frente a esta variabilidad el mejoramiento genético local permitirá en el mediano y largo plazo el desarrollo de material genético de mayor adaptación con ganancias en rendimiento y estabilidad.


Manejo de nutrientes


El agrónomo Agustín Núñez (INIA) resaltó que la disponibilidad de nutrientes puede ser un factor limitante del rendimiento. Por lo tanto, para aumentar la productividad es fundamental realizar un correcto manejo de la nutrición. A nivel nacional se cuenta con herramientas que ayudan a identificar aquellas situaciones donde existe mayor probabilidad de respuesta a la fertilización con macronutrientes (fósforo, potasio, azufre) y micronutrientes.

Sin embargo, aún en aquellos casos donde la disponibilidad actual de nutrientes no está limitando los rendimientos hay que tener en cuenta que el balance de nutrientes es negativo, dado que su exportación en granos es mayor que su ingreso vía fertilizante.

Esta situación plantea el desafío de mejorar el balance de nutrientes en la rotación de forma de lograr la sustentabilidad del sistema y la estabilidad de los rendimientos.La soja tiene la capacidad de obtener parte del nitrógeno que necesita de la atmósfera a partir de la fijación biológica de nitrógeno (FBN).

Para no afectar la materia orgánica del suelo, y por lo tanto su calidad, es necesario maximizar la FBN y generar además entradas de nitrógeno y carbono al sistema en otras fases de la rotación. Una buena estrategia puede ser realizar coberturas invernales con leguminosas o mejorar la fertilización nitrogenada de los cultivos de invierno.


Manejo del agua


El agrónomo Jorge Sawchik (INIA) sostuvo que “tenemos que reconocer el techo al rendimiento que le pone el clima a la soja, en especial la ocurrencia de déficit hídricos en verano. Estamos sembrando el cultivo sobre una gran diversidad de ambientes y tipos de suelo. Todo lo que hagamos antes de la siembra en términos de manejo de la cobertura y el barbecho nos va a determinar un mayor almacenaje de agua en el suelo. Obviamente esto es más importante en suelos profundos de mayor aptitud agrícola. En este caso vamos a tener una mayor capacidad que en suelos más superficiales, pero no vamos a tener autonomía con respecto a la demanda de agua. Siempre vamos a precisar lluvias y sobre todo en el período crítico del cultivo”.


Hay techos


Los mejores suelos del país almacenan no más de 120-140 mm de agua y, considerando que una soja de alto potencial requiere alrededor de 500 mm, queda claro lo que “dependemos de las precipitaciones. Entonces vamos a tener techos de potencial de rendimiento muy diferentes según el tipo y profundidad del suelo donde sembramos. Si pensamos en esquemas con riego suplementario entonces podemos esperar respuestas interesantes en rendimiento si hacemos un buen manejo del agua durante el período crítico del cultivo”, sostuvo Jorge Sawchik.

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