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Contra todos los pronósticos y un gol de plata que valió oro, la cenicienta Grecia venció el jueves a la República Checa 1-0 y avanzó a la final de la Eurocopa con Portugal.

Según la regla del gol de plata, cuando hay un gol en uno de los tiempos extra de 15 minutos se completa el período, pero como fue sobre su expiración misma, los checos ya no tuvieron más tiempo que para llorar.

Apenas corrían dos minutos en el reloj cuando el gigantón Jan Koller lanzó centro bombeado a Tomas Rosicky que sacó violento remate y estrelló la pelota en el travesaño cerca de un poste.

Cinco minutos después Georgios Karagounis, el mejor en la delantera griega, probó de larga distancia pero Petr Cech contuvo sin problema alguno.

A los 32, Nikopolidis volvió a lucirse al desviar un fuerte remate de Marek Jankulovski.

Y en el minuto final de la primera etapa, Karagounis lanzó un tiro de esquina desde la izquierda y Cech rechazó con los puños para salvar el peligro.

A los 63, Zisis Vryzas ejecutó un tiro libre con violento remate que hizo esforzar a Petr Cech.

Y a los 79, Rosicky trianguló con Koeller y éste se perdió el gol enviando la pelota junto a un poste.

A los 93 Angelos Charisteas cabeceó y rechazó el arquero Cech. A los 102 Dellas de cabeza exigió nuevamente el arco checo.

(AP)

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