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Militantes de la organización ecologista Greenpeace expusieron el jueves en la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro, un camión cargado con dos enormes troncos de árboles derribados en la Amazonia, para dar testimonio de la deforestación y reclamar la "tala cero inmediata" de la selva amazónica.

"Uno de los dos árboles es un roble brasileño de más de 200 años que encontramos quemado a medias en el sur del Estado de Amazonas (norte)", lamentó Adario, precisando que un "agricultor había devastado una zona de bosque" para hacer pastoreo.

"En vísperas de la conferencia mundial de Bali (en diciembre) sobre el cambio climático, Brasil -cuarto mayor contaminador del mundo debido a las talas- debe contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento mundial", concluyó Adario.

"La Amazonia no es el pulmón del planeta, pero esta inmensidad verde que se extiende por cinco millones de km2 es una capa térmica engendrada por la naturaleza para que los rayos solares no lleguen al suelo, ayudando a regular la temperatura del planeta", subrayó el texto.

(AFP)

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