Habilitación de Bomberos demora más de un año por falta de personal
Solo hay seis funcionarios en Montevideo para realizar las inspecciones; atienden 800 casos al mismo tiempo
Al 31 de agosto de este año habían ingresado 38 mil trámites para obtener la certificación de Bomberos. “Ha habido un crecimiento abismal desde que los técnicos (registrados) pueden ingresar el trámite a la hora que quieran (por internet)”, señaló Martín Bogao, jefe del Departamento I (Asesoramiento Técnico, Control, Prevención y Certificación) de la Dirección Nacional de Bomberos (DNB).
El proceso de certificación se divide en dos etapas: Nº 52 y Nº 53, en la jerga de Bomberos. La primera implica el análisis del proyecto técnico de las medidas de protección contra incendios que requiere todo local mayor a 400 metros cuadrados, más de 12 metros de altura y con una capacidad ocupacional superior a las cien personas. “Para esta tarea solo hay tres oficiales para todo el país”, precisó Bogao.
El número parece poco pero el jerarca afirmó que no hay más de una semana de atraso. El oficial que tiene más expedientes pendientes tiene unos 30 documentos para revisar en su bandeja de entrada y es porque está de licencia. De todas formas, Bogao reclama más personal en esta área.
La segunda parte del trámite comprende la inspección que se realiza con personal de cada localidad. Para Montevideo, departamento que concentra la mayor cantidad de estudios, solo hay seis inspectores. Y aquí está el cuello de botella.
“Cada inspector ha llegado a tener 1.500 trámites y eso generaba un atraso descomunal. Ahora tienen entre 700 y 800. Eso es en este momento”, relató el jefe. Y antes de cualquier cuestionamiento, lamentó: “Hay poca gente dentro de Bomberos”.
Entre idas y vueltas, el secretario general de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), Ricardo Prato, criticó que este periplo dure, en general, dos años. “Bomberos está muy atrasado. Es un problema serio”, dijo en entrevista en El Observador TV.
Edgardo Menéndez, exvicepresidente de la Asociación Uruguaya de Protección Contra Incendios (Aucpi), también reprochó la demora que instaló la nueva modalidad de certificación estipulada en el decreto 222/2010 que incorporó más exigencias de seguridad. “Compraron los sistemas (informáticos) pero no les dieron los recursos humanos”, comentó.
Aunque Bogao reconoció las limitaciones, indicó que, en promedio, se tarda un año en dar la certificación definitiva. Para la instalación del sistema hidráulico se concede una prórroga de 12 meses (extensible a 14 meses) y, mientras tanto, el local funciona con una habilitación provisoria. “Lo ideal sería que no fuese un plazo mayor a seis meses, pero lo real es que lo sobrepasamos”, expresó.
Pero mientras Prato apuntó directamente a la responsabilidad de la DNB, Bogao recordó que los propietarios y los técnicos contratados por ellos hacen su parte para aumentar el retraso. “Hay mucho trámite que ingresa sin plano. Sin plano no podemos ir al local a hacer la inspección. O vamos al lugar y vemos que no colocaron las medidas. Hay que devolver el trámite”, explicó.
Respecto al historial del complejo W. Lounge, clausurado en octubre por la IMM por riesgo estructural, Bogao señaló que el análisis técnico se prolongó durante más de un año, dado que fue ingresado “con muchos errores”, lo que ameritó “muchas observaciones”. La certificación provisoria (a la espera del sistema hidráulico) había vencido el 3 de mayo de 2013.
Seguridad costosa
El quid de la cuestión es el dinero. Los decretos 222/2010 y 260/2013, inspirados en la normativa del estado de San Pablo (Brasil), exigen muchos más elementos de seguridad para la certificación de locales y edificios de viviendas, entre ellos, cursos de evacuación, sistema de detección de fuego y sistema de protección hidráulica. Ergo: más inversión. Y, a juicio de Menéndez, “el empresario trata de ganar el mayor dinero posible”.
El desembolso más importante se debe realizar para adquirir el sistema hidráulico. Éste implica la instalación de cañerías, bocas de incendio, bombas y tanques que tengan la capacidad suficiente para abatir la “carga combustible” del local. Leandro Palomeque, jefe de relaciones públicas de la DNB, dijo a El Observador que esta infraestructura puede costar entre US$ 10 mil y US$ 40 mil. “Son obras grandes, de alto costo. No se las podemos pedir a todos”, agregó.
A W. Lounge se le pidió un depósito de 14 mil litros de agua.
Con todo, Menéndez indicó que el costo de la prevención de incendios no supera el 5% de la inversión total de cualquier emprendimiento comercial. “Hay que cambiar el paradigma. Lo que se gasta en seguridad se va a recuperar. No se va a morir, las primas de seguro van a bajar y va a estar confiado”, expresó.
Pero falta cultura de prevención de incendios. Para Bogao, esto se debe a que Uruguay ha corrido “con suerte” y no ha tenido su propio Cromañón (la discoteca argentina donde murieron 194 personas en 2004) o su propia Kiss (239 muertos en Brasil en 2013). “Pero eso no significa que el día de mañana no tengamos una desgracia”, advirtió.
El país no está exento de tragedias. La norma actual se debe, en gran parte, a lo aprendido tras el incendio del Palacio de la Luz en 1993 y el de la cárcel de Rocha en 2010, con cinco y 12 fallecidos, respectivamente.
“La idiosincrasia de los uruguayos es que no le damos importancia mientras no pasa nada. Tú vas a cualquier boliche y lo primero que ves es que escondieron el extintor porque tienen miedo de que lo usen o se lo roben”, relató el jefe del Departamento I.
Menéndez, instructor en la formación de brigadas de incendio, calculó que la negligencia en esta materia cuesta US$ 900 millones anuales por pérdidas humanas y materiales y gastos de funcionamiento de Bomberos y Fuerzas Armadas (en caso de incendios forestales). “Es lo mismo que ingresa por alguna actividad productiva y que los uruguayos quemamos”, ilustró.
La buena noticia que contó Bogao es que las exigencias impuestas por los decretos 222/2010 y 260/2013 han reducido la cantidad de incendios en locales comerciales. La mayor parte ocurre en viviendas.
Según cifras proporcionadas por Menéndez, los bomberos atienden entre 4.000 y 5.000 incendios anuales. “Dejan un muerto cada tres días. Alguna vez se le quemó un repasador o encontró un transformar caliente. Siempre tuvo casos en los que, por poco, no pasó tal cosa. El tema es: ¿Cuándo te va a tocar a ti o a un familiar?” (Producción: Patricia Martín)